Fuga de talentos

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Mtra. Soraya Pérez

Si bien me parece importante poner estos temas sobre la mesa, el enfoque de algunas políticas me generan incertidumbre.

Hasta principios de este año tuve el honor de servir a mi país como Presidente del Instituto de Administración y Avalúos de los Bienes Nacionales (INDAABIN), y debo señalar que tanto la descentralización del ejercicio de la función pública, como el desmedido recorte de salarios a servidores públicos son las propuestas que me preocupan.

Si bien, al día de hoy, el gobierno cuenta con 116 inmuebles distribuidos en 25 estados de la República, esto no significa que sean idóneos para cada dependencia que se descentraliza; justamente la razón por la cual forman parte de este inventario, es que no fueron considerados útiles para el servicio público.

El papel del INDAABIN será trascendental, pues es necesario que avale la cantidad de personas que estarán en cada inmueble, autorice los arrendamientos correspondientes y los proyectos de obra pública.

El argumento del nuevo gabinete se ha centrado en la necesidad de promover el desarrollo económico regional, y ha pasado por alto el aspecto más importante: su capital humano. Señalar a miles de servidores públicos como corresponsables de los complejos problemas que tenemos, me parece una válvula de escape que redirige el resentimiento social a quienes menos la deben.

Si lo que se busca es acabar con la ineficiencia, el despilfarro y la corrupción, es inminente poner en el centro del ejercicio de gobierno al servidor público.

Diseñando políticas de recursos humanos que permitan la atracción de talento, con centros de trabajo dignos donde la tecnología facilite la transparencia y eficiencia para el ciudadano. Cualquier otra opción, es una equivocación.