¿Te atreves? disfruta de un amor de verano

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Si te vas de vacaciones y estás dudando sobre tener un amor de verano o no, lee esto y saca tus propias conclusiones

El amor de verano es sólo eso: una relación pasajera que solo dura dos o tres semanas y en la que no hay presiones ni mal­entendidos, pues ninguno de los dos asume el compromiso de mantener contacto más allá de las vacaciones. por lo que te ofrece mayor libertad.

DISFRUTA DEL AIRE LIBRE

Con la llegada del verano apa­recen las ganas de salir, hacer pic-nics, ir a la playa, disfrutar del sol y del aire libre; ¿qué me­jor excusa que un amor de vera­no para lograr todo eso y pasar­la realmente bien?

Harás cosas que no haces normalmente.

Seguramente tiendes a salir con personas que tienen inte­reses similares a los tuyos. En cambio al tener un amor de verano, pueden surgir nuevas ideas de diversión muy dife­rentes a las tuyas. ¿Por qué no probar algo nuevo?

REMEDIO PERFECTO PARA UNA RUPTURA

Si has tenido una decepción amorosa antes del verano, un amor pasajero puede ser la perfecta solución para tu des­encanto sentimental. Además te sentirás mucho mejor, ya que tener una pareja por unos días seguro elevará mucho tu autoestima.

EL FINAL NO ES TAN TRAU­MÁTICO

Si te metes en una relación en la que de antemano ambos saben que va a tener un final, por lo que la despedida no se­rá tan traumática. Además en ese tiempo que estén jun­tos se te ocurrirán estupen­das ideas para aprovechar al máximo su tiempo juntos.

TENDRÁS LOS MEJORES RECUERDOS

Seguramente, cuando reme­mores tus aventuras veranie­gas y recuerdes a tu amor de verano, no podrás evitar que una sonrisa aflore en tus la­bios recordando todos los bellos momentos que vivie­ron juntos.

Podría transformarse en una relación a largo plazo:

Si los dos están de acuerdo en seguir adelante con que la relación vaya más allá del ve­rano: ¿Por qué no intentarlo? Quién te dice que no encon­trarás al hombre de tu vida de esta forma.

MUCHO CALOR

Si bien disfruta­mos del calor, la playa y las tem­peraturas elevadas, hay días que es imposible no transpirar luego de bañarte y no sentir­te pega­josa.