Niños enséñales otro idioma desde la cuna

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Antes de los cuatro años les cuesta lo mismo aprender una lengua, dos o tres

En sus primeros años de vida, el ce­rebro de tu hijo es como una espon­ja. Por eso los expertos en el lenguaje animan a que los niños se lancen cuan­to antes a aprender otros idiomas.

El bilingüismo no sólo mejora la aten­ción, sino que sirve de entrenamiento mental y ayuda a ejercitar la memoria de los pequeños.

“Durante los cuatro primeros años de vida es cuando se generan más conexiones neuronales. Es­te período, en el que se forma el cerebro del niño, es per­fecto para alimentarlo con información y con estímu­los lingüísticos”, explicó el doctor Manuel Pedrosa, neurocirujano del Hospi­tal de la Princesa, de Ma­drid.

Sin embargo, seguimos vi­viendo en un país que da la espalda a los idiomas, inclui­dos los indígenas, que abun­dan en el territorio nacional.

MÁS FÁCIL PARA EL NIÑO

Nicola Hardy, directora de Diverbo Kids & Teens, insiste en la necesidad de ponerse las pilas cuanto antes, siem­pre con la diversión como bandera: “A estas edades ningún niño se interesa por algo que le resulta aburrido, por eso la música es, proba­blemente, el mejor comien­zo.

Cuando el pequeño adquie­re el lenguaje, la informa­ción que recibe se integra en una misma zona del cere­bro, algo que no ocurre con los adultos: nosotros necesi­tamos dos áreas neuronales distintas para aprender un nue­vo idioma”.

COMO LENGUA MATERNA

El proceso a la hora de empezar a dominar un segundo idioma ha de ser el mismo que se pro­duce en el aprendizaje de la len­gua materna, siguiendo cuatro fases: escuchando, compren­diendo, hablando y, por último, leyendo y escribiendo. El forma­to es claro: hay que reproducir el modelo de la primera lengua, pero con otro idioma.

RECOMENDACIONES

Apunta a tu hijo en algún cen­tro de idiomas, mejor si es de los que enseñan a los peque­ños a familiarizarse con su nue­va lengua desde muy pequeñi­tos, casi desde la cuna. Donde el aprendizaje se base en jue­gos y diversión.