Toros para Andrés

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Rafael Loret de MOLA

Con una intensidad, sin precedentes en la memoria del colectivo, el próximo presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha procurado dar la nota cada día desde su triunfo electoral; y lo ha logrado con la avidez de quien parece ya no poder esperar, impaciente cómo es, el inicio de su mandato el 1 de diciembre; de hecho, comenzará a meter la mano en el Legislativo, de lleno, desde tres meses antes, el 1 de septiembre, cuando “ordene” a su mayoría proceder a introducir las reformas por él propuestas, trece en total, dirigidas a ampliar la reforma educativa, aumentar los salarios mínimos –especialmente en la franja fronteriza–, trasladar al Estado Mayor Presidencial a la Secretaría de la Defensa, revertir la privatización del agua y estructurar la revocación de mandato cuando el Ejecutivo o los miembros del Congreso desvíen el camino; sólo falta explicar cuál será la forma para hacer valer la soberanía popular en el último punto.

Sí, es cierto. El mandatario futuro ha estado más activo, mucho más, que quien supuestamente todavía ejerce la presidencia, apoltronado y silencioso como un muñeco de trapo abandonado en el diván, sin siquiera poder salir del clóset. Pese a ello, ha olvidado tres puntos torales o los ha desviado de los deseos generales, a saber:

1.- La inmediata reestructuración de las relaciones bilaterales con Estados Unidos, sumados a una medida euforia del anaranjado Trump, no parecen muy acordes con los rencores sembrados por éste por la insolencia de construir un muro de la ignominia –supuestamente a pagar por los mexicanos-, y sus políticas contra los emigrantes de México y Centroamérica quienes han sufrido el mayor de los tormentos: la separación de niños y padres como en la Alemania nazi. Sobre esto, es claro que la omisión tiene visos de acuerdo soterrado que bien haría Andrés en hacerlos públicos para cumplir con sus votos de demócrata.

2.- El trato que se dará a los cárteles y a los “capos”, obviamente protegidos por las agencias de inteligencia de los Estados Unidos, a quienes ofreció una amnistía que ahora limita, de acuerdo al criterio de la futura secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. La falta de líneas al respecto abre el baúl de las sospechas.

3.- Cómo hará para fortalecer a la República, federal por mandato constitucional, si siembra tempestades al proponer a coordinadores por cada entidad, precisamente los adversarios de los mandatarios ungidos como tales sobre no pocos fraudes comiciales, lastimando la proverbial “soberanía” de los estados de la Unión. Si se trata de regenerar el mapa político del país que no sea reinstalando el régimen centralista que tanto ha dañado al país en ocasiones precedentes, sobre todo en la época del anti-héroe por antonomasia, Antonio López de Santa Anna, un nombre que causa vergüenza sólo pronunciándolo.

Ya es hora de lidiar los toros con peso, Andrés Manuel, y no los novillones propios de las fiestas pueblerinas. Política de altura, sí; demagogia en pequeño, no.