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Erradica parásitos

LOS PARÁSITOS gastrointestinales redondos o nematodos se dividen en tres tipos: ascaris, ancylostomas y tricurosis.

El ascaris es un parásito que afecta a nuestro perro, pero también puede afectarnos a nosotros. Los toxocara y los toxáscaris perjudican en su mayoría a peludos jóvenes de entre los siete días a los cinco meses de edad y no tanto a los ejemplares adultos, aunque sí a perras embarazadas. Si se diera este último caso, los fetos nacerían contaminados de este parásito.

En el caso del ser humano, los niños también son los más afectados y les llegará por consumo accidental de huevos de toxocara. A este proceso de la infección se le conoce como “larva migrans” porque el parásito viajará por diferentes partes del interior del cuerpo pudiendo encontrarse incluso en los ojos.

¿CÓMO PREVENIR?

Evite que su perro acceda a espacios poco higiénicos y recoja sus excreciones; además, realice sistemáticamente análisis coprológicos. Para que tú y los tuyos no contraigan la enfermedad, evita que perros que no conoces te laman en exceso y lávate a fondo las manos cuando los acaricies.

ANCYLOSTOMAS

Este parásito afecta con bastante gravedad a los animales jóvenes. Los huevos del ancylostomas son expulsados a través de las heces al exterior. Cuando un huevo está al aire libre va a experimentar tres ciclos diferentes, el último de ellos es el más dañino e infeccioso.

Los parásitos entran en el organismo de nuestro perro cuando éste come alimentos o agua contaminados. También pueden entrar directamente a través de la piel. Las perras embarazadas enfermas pueden contagiar a sus fetos, igualmente ocurrirá con las que ya son madres, podrán pasarles la enfermedad a sus cachorros a través de su leche. Protege a tu animal de esta enfermedad con antiparasitarios internos, no dejándole comer productos de la tierra que hayan sido contaminados o no estén higiénicamente preparados y acudiendo a tu veterinario con regularidad.

TRICUROSIS

Es una patología parasitaria de los canes que también puede afectar a carnívoros salvajes, sobre todo al zorro. Puede medir hasta 75 centímetros, característica que le ha llevado a ser conocido como el “gusano látigo”.

Si un perro sufre una infestación masiva de este parásito, presentará un estado anémico avanzado originado por problemas digestivos, adelgazará gradualmente, podrá tener dolor abdominal, diarreas y/o estreñimiento, vómitos. Por otro lado, puede presentar problemas en el sistema nervioso, fiebre, alteraciones reproductivas…

Toma precaución contra esta enfermedad a través de análisis coprológicos periódicos, siguiendo el calendario de desparasitación interna y administrando una nutrición equilibrada al animal.

Si el perro infectado está en una protectora o residencia canina (en grupo con otros animales), habrá que aislar a los perros que estén contagiados hasta su curación. Además, siempre hay que evitar el exceso de humedad.

Todas las etapas que experimentan los tricuridos son largas y en ellas siempre gozan de una gran resistencia. Los ejemplares adultos pueden permanecer en el intestino del can entre 5 y 16 meses. Los huevos son muy resistentes (aguantan grados de congelación de hasta -20).