Hasta siempre, Santiago

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Raquel Bigorra

“Canta Las mañanitas” , me dijo el productor en su oficina en San Ángel, cuando me llamó para participar en Cantando por un sueño. Yo pensé que me estaba bromeando. Me puse súper nerviosa.

El, muy serio, me repitió que cantara lo que me había pedido, por favor. Lo hice, claro. Seguí pensando que me estaba guaseando, cuando me pidió, que lo disculpara un momentito.

Regresó con su primo. Me volvió a pedir que cantara pero ahora para los dos. Después de verlos sonreír, les pedí que me dejaran tararear un bolero o alguna otra rola. Eso de Las mañanitas me seguía pareciendo una mala broma.

Lo mismo pensé cuando mi marido me dijo que Santiago Galindo, había fallecido. No lo podía creer. Estábamos en Miami y me tomó un tiempo que me cayera el veinte. Hablé con Pepe Zavala, también con Alexis Nuñez, con Bisogno, y poco a poco, entendí lo que estaba pasando.

Hacía un par de semanas que Alejandro, mi esposo, lo había visto en un restaurante en San Ángel. Le contó que tenía planes de hacer una serie y hasta confesó que con su primo Ruben, estaba muy bien, a pesar de haberse separado profesionalmente. “Nos queremos mucho”, le dijo a Gavira y a otro amigo.

Y como no lo iba a querer bien si juntos hicieron historia y de la buena, en la televisión. Juntos hicieron grandes éxitos. Uno tras otro, en El canal de las Estrellas, siempre en horario estelar. Le dieron pantalla a nuevos talentos y también a los grandes que la televisión tenía en el olvido.

A los dos productores tuve la suerte de conocerlos cuando iniciaban en El show de Marta Susana. Quién me diría, que tiempo después, ambos me darían la gran oportunidad de trabajar con ellos en un proyecto tras otro.

Hicimos Cantando por un sueño. Pobres primos me veían mi cara de sufrimiento cada vez que me sentenciaban. Ambos no paraban de decirme que mi equipo y yo teníamos todo para ganar. Y así fue, de la mano de Julio Preciado, nuestro padrino, ganamos la 2da temporada. Si yo les pedía algún cambio de vestuario o de canción, siempre me respondieron el teléfono o me recibían en su oficina. Ellos estaban involucrados al 100 y era muy claro de qué se ocupaba cada quien en el equipo. Trabajaron de lunes a domingo sin descanso. Vaya que sudaron la camiseta.

Después me invitaron a conducir Bailando por la boda de mis sueños, con Marco Antonio Regil. Siguió Buscando a la nueva banda Timbiriche y me pidieron que me sumara. Y así fui muy feliz trabajando con la dupla de talentosos productores.

Pueden además presumir que juntos no solo hicie

 

 

ron éxitos, formaron excelentes equipos de producción, donde cada elemento trabajó para servir a la audiencia. Un equipo de chavos bien entrones, preparados y sonrientes. Hicieron escuela. Hoy esos chicos también emprendieron vuelo.

Fui muy feliz trabajando con ellos. Los dos educados y caballeros. Santiago más serio que Ruben, pero si algo le causaba gracia, no se limitaba en regalarte una sonrisa. Ya me imagino la tristeza que viven su primo y familia con su partida.

Santiago no está, pero para los que le sobreviven deben sentirse muy orgullosos de la persona que fue. Me siento muy afortunada de haberlo conocido y haber compartido tantas emociones trabajando juntos.

Siento mucho la partida de un talento como el de Santiago y más hoy en día, que la televisión está tan falta de gente creativa que le lleve al público programas que los hagan emocionar. Quiero pensar que hoy está descansando y seguro sigue creando desde otro lugar.

Vamos a extrañar de este lado tu magia. Gracias por permitirme llegar a tantos hogares mexicanos a través de la televisión. Gracias a ti y a Rubén Galindo, por todas las enseñanzas y oportunidades. Te abrazo fuerte Rubén. Hasta siempre Santiago.