Decoración evita desastres en el hogar

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No es solo para visitas; aquí hay una lista de crímenes a evitar, pero si ya pecaste, soluciónalo y absuélvete de problemas posteriores

EL SOFÁ es la pieza central del salón, por lo que conviene que tenga unas dimensiones proporcionadas al espacio, y el resto de piezas, a él.

Ten en cuenta dejar zonas de paso de entre 80 y 100 cm; si son más amplias, desapro­vecharás metros que podrías destinar a zona de lectura, por ejemplo.

Atrévete a alternar distintos acabados para aportar dina­mismo al conjunto. Reserva los motivos más coloristas e im­pactantes para elementos fáci­les de cambiar: no es lo mismo retapizar un sofá que renovar un plaid, por lo que las tapice­rías son mejor lisas y en tonos neutros.

Neutro sí, soso no

¿Elegiste tonos neutros para pare­des, muebles y cortinas, pero el re­sultado, lejos de ser sereno y armo­nioso, es soso y anodino? No has hecho nada mal. Solución: crea un centro de atención (una pieza espe­cial, una pared curiosa, un cuadro), que atraiga las miradas y ayude a ordenar el ambiente.

Adiós golpes

No culpes a la mesa, sino a una dis­tribución poco calculada. Si no hay entre 40 y 50 cm de distancia en­tre el sofá y la mesa quizás debas cambiarla por una más pequeña, unas nido o un puf. Lo importante es que puedas tener el espacio de casa bien distribuido para evitar cualquier tipo de accidentes. a, un cuadro), que atraiga las miradas y ayude a ordenar el ambiente.

Lo funcional es esencial

Los sofás blancos son impresionan­tes, pero si tenemos niños o masco­tas, una sufrida tapicería será mejor. O esa consola de diseño luce genial en la entrada pero si encima hay una montaña de todo lo que va saliendo de bolsos y bolsillos… Valora tus necesidades reales y decora con pie­zas bonitas pero útiles.

El sofá no es uno más: es el rey

Piensa cuántos os sentáis, si os estiráis, etc. Será más fácil que no te dejes llevar por uno de líneas rectas y respaldos bajos –por fan­tástico que se vea– si ya sabes que te gusta echarte una cabezadita en él. Y saca el me­tro porque ese sofá que se veía genial en la tienda –amplia y de espacios abiertos– puede resultar un mamotreto en un salón estándar o de planta estrecha.

Piensa en todos

Los peques son los reyes de la casa. Pero, ¿y tu rincón de relax? Procura encontrar sitio para todos. Si quieres un espacio de lectura, colócalo jun­to a la ventana, en lugar de relegar­te a la zona más oscura; si les gusta ver una peli juntos, cuenta que haya asientos suficientes para todos.

No menosprecies la luz

¿Tienes una lámpara de techo… y ya está? ¡Hora de cambio! Instala un re­gulador de potencia para modificar­la según el momento: tertulia, des­cansar, ver la televisión.

Instala puntos de luz como lám­paras de pie, de sobremesa y luz in­directa tras el televisor para reducir la fatiga visual.

Lejos del televisor

En la tienda se te iban los ojos tras esa pantalla enorme y, precio por precio, mejor comprar la más gran­de… El resultado es que ahora no puedes sentarte tranquilo a ver una peli, porque las imágenes, literal­mente, te asaltan en tu sofá. Los ex­pertos recomiendan que la distancia sea el doble del ancho de la TV.