Diario Basta!

Momento de regresar

Moscú, Rusia.- Por supuesto se siente nostalgia, pues contando el martes, que será el día de nuestra partida, fueron 37 en suelo ruso, divididos en seis paradas: Moscú, Rostov, Ekaterimburgo, Samara, Kazán y San Petersburgo. Vamos a extrañar.

Y haciéndole al Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, creemos que fue el mejor Mundial de la historia, más bien el más chido para nosotros, de los apenas dos que hemos podido palpar en vivo y a todo color.

Y es que dejando de lado los 64 partidos, casi todos a muy alto nivel, y la competición misma, el conocer una cultura totalmente diferente, bien valió la pena.

Escuchábamos Rusia, y enseguida en nuestra nubecita con pensamientos escritos y dibujitos, al estilo historieta, imaginábamos hielo, frío a madres, bufandas, gorros muy de aquí, y huesos entumidos.

Y, sin que esto deje de pasar en este país, nos tocó conocer una cara poco vista, la del clima realmente candente. Algunos días anduvimos bronceados, como si hubiéramos optado por irnos a alguna playita exótica.

Y de paso experimentamos noches de tres horas, pues aquí prácticamente nos la vivimos de día, tal vez por eso nos costaba tanto jetearnos.

Pero qué tal la gente, esa que aprendió a reír casi por obligación. No es cierto, la manera de ser de los habitantes de esta nación es agradable, son súper buena onda. Al menos tres, de la mano, hasta nos subieron al transporte requerido.

Algunos hablan de que este lapso fue de destrampe para los de casa, y que ahora el problema será volver a alinearlos. Mientras sean peras o sean manzanas, nosotros nos llevamos la mejor estampa de Rusia. Fue una apuesta complicada y arriesgada, pero ya está contenida en papel, audios e historias, que era lo importante. Más coberturas como ésta. ¡Gracias!