Sexualidad orgasmo precoz en las mujeres

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Se habla mucho de la eyaculación precoz masculina, pero ¿existe algo parecido en la mujer?

LOS PROBLEMAS relaciona­dos con el orgasmo en la mujer tienen que ver con la ausencia de orgasmo, anorgasmia o difi­cultades para alcanzarlo. Pero, aunque mucho menos fre­cuente, hay mujeres cuyo pro­blema es justamente el contra­rio: llegar sumamente rápido al orgasmo.

Puede que te preguntes el por qué alcanzar rápidamente el orgasmo puede suponer un problema. El problema es que muchas pierden el deseo o in­terés por continuar con la re­lación erótica, y por tanto, las relaciones acaban siendo muy cortas. A veces, incluso de unos pocos minutos.

Cuando se alcanza el orgas­mo, el cuerpo puede tardar un tiempo en recuperarse de to­da la tensión acumulada, moti­vo por el que muchas mujeres (y también muchos hombres) se sienten saciadas y no de­sean continuar con la estimu­lación, sobre todo al estimula­ción genital, que puede incluso volverse molesta.

Las mujeres que experimentan or­gasmos con mucha facilidad y rapi­dez seguramente tienen una espe­cial sensibilidad en la zona del clítoris y toda la zona íntima. En algunos ca­sos, estas mujeres sienten que la es­timulación clitórica demasiado direc­ta e intensa resulta molesta. Algunas mujeres prefieren estimularse con la ropa interior puesta, para que el roce sea indirecto.

Aquí hay unos consejos que pue­den resultarte útiles si experimentas orgasmos más rápido de lo que qui­sieras y suponen un problema para ti.

No hay un tiempo adecuado para alcanzar el orgasmo, el problema es­tá en la sensación subjetiva de insa­tisfacción. Sin duda habrá ocasiones en que llegar rápido al orgasmo sea lo deseado, y se viva con gran placer y satisfacción. Pero cuando no es así, puede vivirse con frustración.

No es mala noticia alcanzar un or­gasmo tan rápido por tener una es­pecial sensibilidad clitórica; tal vez puedas aprender a utilizar la estimu­lación de otro modo, dosificarla en tu beneficio, para poder prolongar un poco más y en la medida de lo posi­ble, el momento del orgasmo y con ello la duración del encuentro sexual si es lo que deseas.

El clítoris es la zona en el cuerpo de la mujer que más se relaciona con el orgasmo, por los receptores sen­soriales que concentra. Si se centra la estimulación en esa zona casi des­de el principio de la actividad sexual, está claro que el orgasmo se alcan­zará rápidamente. Pero ¿y si prue­ban tu pareja y tú a olvidarse durante un buen rato de tu clítoris y juegan a acariciarse todo el cuerpo? Las cari­cias en todo tu cuerpo también son excitantes, pero seguramente no te van a conducir al orgasmo, y te van a permitir experimentar con niveles más bajos de excitación.

Prueba a no centrar la estimula­ción en el clítoris desde el principio. Incluso, cuando pasen a estimular la zona de la vulva, puede resultar inte­resante probar a estimular las zonas de la vulva más alejadas del clítoris, evitando estimular el clítoris direc­tamente. De este modo, aprendéis a dosificar la estimulación en vuestro beneficio.

Aprende a no vivir el orgasmo con sensación de culpa. Experimentando culpa no solo no cambias nada, sino que además te pierdes la vivencia del orgasmo.

Si pese a toda la información de que dispones, no es suficiente y ne­cesitas ayuda, una terapia sexual pue­de ser lo que necesites.