Comadrejas inútiles

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Rafael Loret de MOLA

Como futuro presidente con la desazón y el enfado de menos del 50 % restante, parece que hay cupo para todos hasta que suenen las 12 campanadas anunciando el 1 de diciembre y el fin del peñismo devastador. Por so escribí PEÑASCO.

Es ridículo ver imágenes del candidato triunfador en un abrazo con el empresario Claudio X. González. Ahora, el mayor pandillero de cuello blanco, se estrecha con el ganador que propone: “primero los pobres para el bien de todos”.

El alegato, lo mismo que al reunirse con el repelente peña nieto en Palacio Nacional, es consolidar una transición pacífica de la titularidad del poder Ejecutivo y el Congreso, humillados los antiguos partidos que marcaron una época de hipocresías y complicidades debajo del agua; están devastados, tratando de encontrar la mirada al futuro presidente para brindarle un guiño e intentar salvarse.

La falta de decoro llegó a los intelectuales chaqueteros, digamos como Enrique Krauze, y a frívolas escritoras de la legua, quienes se dispusieron a justificar sus arranques viscerales y a explicar que estaban la mar de contentos con la victoria de AMLO, al igual que personas que lo repudiaban y ahora se suman a “la causa”.

No es que la partidocracia haya muerto, no; sucede que este “cuarto movimiento nacional”, nos coloca en el paralelo en el cual Plutarco Elías Calles ideó la fundación del PNR para aniquilar los caudillismos; y lo logró a cambio de ser él quien se erigiera en “jefe máximo” hasta que el general Lázaro Cárdenas lo mandó al exilio fundando, al presidencialismo que está por asfixiarse.

No será sencillo salir del cascarón con tantas gallinas cluecas alrededor. Y si no, como siempre expongo, al tiempo.