Déjame moverte con zumba

8195
Raquel Bigorra

“No te rindas. Sufre ahora y vive el resto de tu vida como un campeón”. Era la frase de Muhammad Ali, que repetía en mi mente cuando el cuerpo ya no me respondía durante mi certificación para convertirme en instructor de zumba.

Todo empezó como una diversión y no ha dejado de serlo, pero convertirte en instructor requiere de doble entrega y esfuerzo, así que tuve que motivarme mirando al resto de mis compañeros, para no tirar la toalla.

El entrenamiento estuvo rudo pero muy divertido. En zumba, el instructor no te habla ni te grita. A puras señas te va indicando cuál es el siguiente paso. Aprendimos que cada ritmo tiene su coreografía y a cómo seleccionar la mejor música para tener a los alumnos en una clase, bien motivados.

Se trata de pasarla bien en esta vida. ¿A poco no? Ese es el éxito de zumba. Quemas calorías, te diviertes y te olvidas de tus problemas. Con tanto cardio pones el cuerpo a trabajar y la constancia te lleva a convertirte en una persona con hábitos saludables y que reparte felicidad.

Esto se vuelve adictivo, tengo que confesar. Ahora que me vine unos días a Miami, lo primero que hice fue buscar a la instructora cubana que me encanta como da sus clases, Betsy, se llama. Me puso a sudar tanto que logré quemar todos los moros y cristianos y lechón asado, que no he parado de comer desde que llegué.

Lo gozo y la disfruto. Salgo de la clase sintiendo que tengo el cuerpo de las tops models de Victoria’s Secret y hasta camino con mayor seguridad. Qué maravilla (me cae que la mente es poderosa ).

Tengo 44 años cumplidos. Nunca hice ejercicio hasta hace tres años y medio que me convertí en mamá. Ni en mis sueños más locos me vi moviendo el cuerpo y menos enseñando a otros a cómo convertirse en gente feliz y saludable. Pero el mundo está lleno de oportunidades. Todo el tiempo aparecen ángeles que te invitan a cambiar, pero andamos de necios. No queremos dejar de ser la persona que aborrecemos, si lleva el más mínimo esfuerzo. Muévete. No tengas miedo.

¡A gozar que el mundo se va acabar! Hoy les presumo que di el siguiente paso y de ser una fan, ahora soy instructora de zumba. Ya me certifiqué junto a un grupo increíble de gente llena de ilusiones nuevas. Personas que quieren brindarle mayor bienestar a su familia mediante el trabajo.

Ahora empezaré con mi amiga Claudia Gutiérrez, mi instructora de México que es toda una master, a aprender y prepararme cada vez más cómo convertirme en la mejor maestra.

Ya los estaré invitando a mis clases. También me hice #Zin. Así que tengo una herramienta increíble a través de la página de zumba en internet, de poder preparar mi clase con la mejor música, las mejores coreos y toda una comunidad de gente increíble en más de 180 países alrededor del mundo. Más de 20 millones de personas practican zumba semanalmente, así que ya estoy puesta.

La creación de Beto Pérez, tiene sus reglas y yo, después de mi certificación, las domino. Gracias a zumba, voy a empezar a ayudar a las personas a llevar un mejor estilo de vida. Déjame moverte. Nos leemos próximo viernes en El Manual de la buena esposa.