¡Amarte duele!

LA SELECCIÓN ANFITRIONA DEL MUNDIAL CAYÓ DE MANERA DRAMÁTICA ANTE CROACIA; EL PAÍS EUROASIÁTICO VIVIÓ TRES HORAS DE SUBE Y BAJA

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Rodrigo Mojica

Moscú, Rusia.– Durante por lo menos tres horas, Rusia, celebró, disfrutó, comió, bebió, sufrió y lloró futbol, pues rompiendo con todos los pronósticos, la selección de casa se coló hasta los Cuartos de Final, de su Mundial.

Hace apenas dos domingos, la misma escuadra roja provocó en todo su pueblo el máximo orgullo, pues para llegar hasta esta instancia dio cuenta de España en los penaltis.

Y el sábado pasado, ya con la fiebre que provocó la justa veraniega por sí sola, casi nadie quiso perderse uno de los partidos más importantes en la historia de Los Osos.

Desde el tren de Kazán a Moscú, que llegó pasadas las 21:30 horas, varios de los camarotes ya sintonizaban el duelo entre el anfitrión y Croacia.

Todos con celular en mano, también en las calles, no quisieron dejar pasar o ignorar toda esa parafernalia que sólo genera el deporte más popular en el mundo.

Se consolaron unos a otros Y en el subterráneo también se cumplió la misma imagen, lo mismo que afuera, en móviles o en las pantallas que se dispusieron en algunos vagones de este largo y variado circuito.

En los tiempos extra, cuando los rusos parecían sucumbir ante los croatas, se escuchó el estallido de una mujer en el autobús.

Otra vez, a base de riñones y mucha gallardía, su combinado logró el empate y llevar el compromiso hasta la ronda fatídica de los penaltis.

Entonces comenzó el comedero de uñas, y en los distintos bares a muchos hasta se les bajó la briaga, porque apenas en cinco tiros se definiría la suerte de ambas escuadras.

Algunos dicen que esta instancia es un volado, otros más, como Juan Carlos Osorio, el aún técnico de la Selección Nacional, hablan de que cobrar desde los once pasos es cuestión de confianza y estar en un momento de mucha seguridad.

Que es más bien un instante en donde las emociones juegan un papel preponderante. Lo cierto es que los locales fallaron dos, y se quedaron en el camino en su Copa del Mundo.

El llanto de los rusovskys no se hizo esperar, aunque minutos después, también reconocieron a sus guerreros, porque vaya que se la rifaron. Ojalá así sea en México 2026.