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“Que conozcan a los Flamer en todo el mundo”

Ciudad de México.– Hija del luchador Red Flamer, la esteta oriunda de Monterrey, Nuevo León, encontró su pasión en casa, pues la lucha libre corre por sus venas.

“Desde los cinco, seis años, yo le pedía a mi papá que me llevara al gimnasio a entrenar, pero él no quería y me decía: ‘no, estás muy chiquita, aparte eres niña’, a lo que respondía: ‘pero qué tiene que sea niña, a mí también me gustan los golpes y todo lo que tú haces’.

“Me llamaba la atención ir a verlo en la Arena Coliseo (de Monterrey), ver los aplausos de la gente, ver cómo lo recibían, eso era algo muy bonito y yo decía: ‘quiero estar en su lugar, escuchar los aplausos de la gente, quiero hacer lo mismo que él hace’”, revela en entrevista para Grupo Cantón Lady Flamer, quien recuerda lo particular que fue su niñez.

“Mis amigas normalmente jugaban con sus muñequitas y yo cambié las muñecas por máscaras y muñecos de lucha libre.

“Tenía una botarga y le decía a mi papá: ‘mira yo también me visto como tú’, para entonces yo todavía no entrenaba, ni me llevaban siquiera a dar mi primera maroma, pero yo ya me vestía y me ponía sus máscaras”.

Hasta que cumplió los siete años, su insistencia por formar parte del pancracio rindió frutos ante su progenitor.

“Cuando me llevó por primera vez a entrenar, él se subió de un brinco a la ceja del ring, yo intenté hacer lo mismo, pero me di un golpe en la rodilla eso fue un martes y el jueves le dije: ‘sí quiero seguir, me gustan los golpes’”.

Fue entonces que comenzó una carrera que lleva más de ocho años, en la que Lady Flamer tiene sus metas muy claras.

“Darme a conocer en México, andar por todos lados, que me reconozcan en los carteles, después llegar a las mejores empresas independientes, y a largo plazo, me gustaría estar en alguna de las dos mejores empresas de lucha libre que hay en México”.

Pero sobre todo, revela Lady Flamer, llevar el nombre de su estirpe a lo más alto de los encordados nacionales e internacionales.

“Yo desde un inicio dije: ‘si me voy a meter a la lucha libre va a ser para hacerlo bien, para que mi nombre, el nombre de mi papá, sean reconocidos’.

“Tal vez él no sobresalió mucho, es más una leyenda en Monterrey, pero yo sí lo quiero hacer no sólo en México, sino en Estados Unidos, Japón, me gustaría mucho llevar el nombre de la dinastía Flamer por todo el mundo, esa es mi meta que conozcan a los Flamer”.

MUJERES ARRIBA

La esteta de 19 años ha vencido, no sólo la negativa en un principio de su familia para dedicarse a la lucha libre, también ha superado otros tantos obstáculos a lo largo de su trayectoria.

“Fíjate que a veces a las mujeres nos discriminan mucho, porque dicen que es un deporte para hombres, pero les hemos demostrado que no es así, mujeres hemos luchado contra hombres y nos hemos puesto al tú por tú, porque si nos subimos a un ring es para darlo todo, no importa si eres hombre, mujer o exótico”, comenta la joven gladiadora, quien reconoce la apertura que han tenido últimamente las féminas en el deporte de los costalazos.

“Es algo que las mujeres agradecemos mucho porque nos toman en cuenta y como ven que las mujeres lo hacen bien, dan un buen espectáculo y a la gente le gusta, por eso se han ganado más luchas estelares”.

TAPA QUERIDA

Con su característico acento norteño, Lady Flamer se da tiempo para rememorar sus grandes batallas.

“He apostado varias veces la máscara, los campeonatos, he tenido varias defensas del Campeonato Femenil de Monterrey y he salido con el triunfo y con mi máscara en alto.

“Cuando apuestas la máscara vas con todo, te preparas más, porque el rival también lo hace y no quiere perder; al momento de salvar la máscara es un sentimiento indescriptible, es como tu vida, para mí es todo, perderla sería algo muy triste”, asegura la más pequeña de la dinastía Flamer, quien espera la oportunidad para brillar en las grandes Arenas del teritorio nacional, mientras tanto, triunfa en el circuito independiente.