Diario Basta!

Cinco… y contando

Kazán, Rusia.– Aunque ésta es una región semiautónoma, al final se hace lo que diga el presidente de Rusia, Vladimir Putin. Tan claro como el agua.

Hoy cumplimos 27 días, y otra ciudad se suma a las que pudimos al menos palpar, Kazán; con ésta ya son cinco, pues antes estuvimos en Moscú, Rostov, Ekaterimburgo, y Samara, las cuales visitamos a partir de trenes y aviones.

Pero en esta ciudad, escenario del duelo por los Cuartos de Final entre Brasil y Bélgica, que se encuentra en el suroeste de la nación euroasiática, a orillas de los ríos Volga y Kazanka, capital de la República de Tartaristán, hay muestras de que muchos de los colegas ya están un poco hasta la máuser, y la intolerancia es evidente.

Ayer, como no pasó al menos en los duelos que pudimos cubrir, el Centro de Medios lució repleto hasta las lámparas, y esto claro que produce hartazgo, porque ni hay lugar para dejarlas caer. Pero una cosa es andar de genio, y otra que te las quieras dar de don chinguetas.

Argentino al fin, a este we no le enseñaron aquella premisa que a sus letras pregona: El que se fue a La Villa, perdió su silla. De profesión, no sabemos, ni nos interesa, el pelele aquel se puso de chillón cuando vio que estábamos ocupando, a nuestras anchas, el lugar que, según era suyo.

Como no decía su nombre, o de uso exclusivo para el che llorón, le debatimos que comprobara con factura que ese sillón es de él. Al final, porque los mexicanos somos caballeros, decidimos cederle el lugar al príncipe, pues además nos conmovió su rudeza verdulerezca. Jajajajaja.

Pensó que nos íbamos a arrugar, y esto sólo pasó cuando dijo que nos acusaría con la gente de FIFA, o peor aún, con su mamá, ahí sí le medimos el agua a los camotes, esas son cosas mayores. “Siéntate, pero nos la pelas”, le reviramos, apenas sonrió nervioso. ¡Ehhhhhh!

Por cierto, esta localidad rusa debe su fama al centenario Kremlin de Kazán, una ciudadela fortificada que alberga museos y lugares sagrados. Entre los monumentos del Kremlin se encuentran la escalonada Torre Siuyumbiké, la catedral con cúpulas azules y doradas de La Anunciación, y la gran y colorida mezquita Qol Šärif.