Niños respetuosos haz que hable sin alzar la voz

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Los niños tienen un exceso de energía, es indispensable ayudarles a canalizarla

A LOS PEQUES les sobra ener­gía y tienen constantemente sentimientos de euforia, así que es normal que haya gritos por cualquier motivo

Aquí te dejamos algunas téc­nicas para enseñar a los niños a hablar bajito. El truco es ser per­severante, ya que cada grito es algo distinto, ya sea por alegría, al jugar, si están enfadados, por emoción o para pedir algo, co­mo tu atención.

Consejos

1.- Hablarle bajito. Hay que procurar tener un tono bajo de voz constantemente ya que dar ejemplo es la mejor manera de que aprenda. Cuando son ellos los que gritan, el truco es ha­blarle más bajito de lo normal para que él tenga que bajar la voz para poder escuchar lo que dices y se calme.

2.- Ignorarlo cuando grite. Aunque parezca un poco ab­surdo es un truco que funcio­na muy bien. Dile que como gri­ta tanto no puedes entenderle, hasta que no te hable bajito y despacio no podrás prestarle atención, y llévalo a cabo en las veces posteriores, ya verás co­mo la próxima vez bajará el to­no para que le hagas caso.

3.- Practicar hablar en voz ba­ja. Todas las noches antes de acostarlos practicar hablar baji­to como un juego, el que levan­te la voz pierde el turno.

4.- Si tienes varios hijos y to­dos gritan para explicarte al­go, hacemos solo caso al que no grita o al que esté callado, y siempre explicamos por qué le atendemos primero.

5.-Practicar técnicas de rela­jación. Pararse en medio de la discusión y hacer unas cuan­tas respiraciones hasta que es­temos todos calmados hace que podamos enfrentarnos a los problemas desde otro pun­to de vista.

Derrochen energía

Es importante utilizar determinados jue­gos con los niños inquietos diariamente. No es necesario que dure mucho tiem­po, pero sí que durante el día se dedique un espacio a fomentarlos.

  1. Colorear o dibujar. Es una actividad perfecta para niños inquietos porque les encanta, es una forma de expresión muy terapéutica y beneficiosa en el que pue­den dar rienda suelta a su imaginación y descargar toda la tensión del día.
  2. Reloj de sol. Esta es una actividad perfecta tanto para relajarse como para repasar las horas.

El juego consiste en que mientras el niño está tumbado en la cama, va a in­dicar con su cuerpo todas las horas que los padres le vayan diciendo, de es­te modo realizara movimientos de esti­ramiento y de distensión con los brazos, actividades perfectas para relajarse.

  1. Plastilina. Si ves que tu hijo tie­ne demasiada energía, es importante que le enseñes cómo puede liberarla. En concreto, esta actividad es perfecta pa­ra aquellos niños que concentran mucha tensión en sus manos y aprietan mucho los puños.
  2. Frente al espejo. La imitación es el mejor de los modos para que ellos aprendan a relajarse. Por eso, este jue­go consiste en aprovechar ese principio. Antes de empezar el juego, el niño debe estar sentado en la cama. El padre o la madre se sientan en paralelo al niño y el niño será el espejo. La única norma del juego es que el que hace de espejo, de­berá imitar exactamente los movimien­tos y los gestos de sus padres. Los pa­dres deberán hacer acciones suaves con diferentes partes del cuerpo para que se relajen.
  3. Cuentos. Las ventajas de leer un cuento antes de ir a dormir son variadas, no obstante, además fomentar la lectu­ra y la creatividad, estás generando que tu hijo tenga una rutina, se tranquilice y esté atento a lo que estás diciendo. Más allá de compartir momentos y experien­cias con ellos, estás transmitiéndoles tu calma y las experiencias del persona­je. Para conseguir la tranquilidad absolu­ta, es vital escoger cuentos que despier­ten serenidad y utilizar una voz suave al leerlos para no agitarlos.