Mitofsky

189
Rafael Loret de MOLA

Una décima falta para redondear el 53 por ciento de ventaja de Andrés Manuel López Obrador en los comicios históricos del domingo; fue contundente y con más de 27 millones de sufragios a su favor, además de haber ganado todas las entidades del país, salvo la panista Guanajuato –donde los liberales han mordido el polvo desde la incursión del reaccionario fox y camarilla-, doce Congresos estatales y la mayoría de curules y escaños además de, cuando menos, cinco gubernaturas incluida la Ciudad de México.

Pero, pese a la victoria de la democracia millones de mexicanos se quedaron con el sabor agridulce a causa de los remedos del pasado: la violencia artera, la violación de las boletas en decenas de casillas, la falta de éstas en las casillas llamadas “especiales” –donde, curiosamente, siempre les falla el cálculo a los consejeros del INE-, y la alteración viciosa de las actas de escrutinio en Puebla, el sitio ensangrentado por los soldados franceses y defendido a muerte por los de Juárez y Zaragoza, foco rojo para una democracia que nació en las conciencias de millones, como nunca antes, y que no debiera tolerar la mancha oscura de la deslealtad, la aristocracia burda y el cacicazgo al estilo del porfirismo. Todo esto debe quedar atrás.

Las faldas de Moreno Valle, quien postuló a su mujer mediando un turbio acuerdo con Ricardo Anaya para que dejara de competir con él a cambio de mangonear a una entidad federativa, es una ofensa no sólo para los poblanos sino para todo México. La peor barbaridad de esta parodia es el reconocimiento de Mitofsky de haberse equivocado… cuando sus “factores” sirvieron para adelantar las victorias de López Obrador y de la mayor parte de los electos gobernadores antes de los pronunciamientos oficiales.

Si Mitofsky se equivocó en Puebla, a posteriori, es de dudar que acertara en todo lo demás a sabiendas que, por ejemplo, Meade y Anaya se basaron en sus encuestas, con tinte modernista, considerando hasta diez puntos de ventaja para los triunfadores; cuando selló la votación de la entidad, también el PREP, en ese momento, apuntalaba la victoria de Morena y su candidato, Miguel Barbosa, a quien las señoritas de sociedad poblanas se asustan porque “es muy feo”. Tal es la argumentación de la corte morenista superior, en esencia, a las de Versalles y El Escorial.

Los Yunes quedaron atrapados. Vencieron sus odiados rivales, no sólo el candidato presidencial vencedor sino también el futuro mandatario del Estado, Cuitláhuac García –y en Morelos va Cuauhtémoc (Blanco) como si se tratara de un simbolismo sobre la etapa de la vindicación de los pueblos originarios-, y tendrán, desde hoy, las manos atadas. Más les vale a los Miguel Ángel costeños admitir los hechos porque, la verdad, sería terrible para ellos intentar un fraude a la vista del personaje al que más insultaron y desafiaron siendo hoy ya el futuro presidente electo de los mexicanos –esto es hasta que se cumpla el formulismo el 6 de septiembre-. Conociendo a Andrés Manuel estamos seguros de que el rencor, contra sus llamados a la reconciliación, es lo último que lo abandona.

Y también en Yucatán cayó el viejo cacicazgo encabezado por la ladrona Ivonne Ortega. Esperemos que el nuevo mandatario se atreva a abrirle proceso a esta y su títere Rolando Zapata Bello, el actual gobernador. Es un reto para todos: vamos a ver quién es el primero en poner tras las rejas a sus predecesores corruptos. Por el momento, Cuauhtémoc, el de Morelos, ya abrió el procedimiento contra Graco Ramírez, pero esperemos el goooool definitivo.