Paul Rudd muestra sus dos caras

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El actor detrás de ant-man regresa a la pantalla grande, mostrándose como un hombre no siempre muy agradable

“Todo el mundo piensa que soy agradable, pero en realidad soy un capullo”, asegura Paul Rudd a la revista DigitalSpy, quitán­dose la máscara. No la de Ant- Man, personaje con el que re­gresa a la pantalla grande la próxima semana, sino la de es­trella del cine.

A sus 49 años, y tras ser ele­gido como el superhéroe más encantador del cine, Paul Rudd ha querido frenar la histeria co­lectiva en torno a su simpatía, y se ha descrito a sí mismo como alguien “pasivo-agresivo”.

“Todos tenemos nuestra ca­ra B, he conocido a un buen pu­ñado de personas que tienen C, D y E”, sorprende afirmando Rudd, quien asegura que: “No hay nada sexy en ser agrada­ble. Y, sin embargo, me encanta cuando la gente lo es. Porque, sinceramente creo que la vida es muy dura. Por muy cursi que suene, la amabilidad es algo que puede frenar eso un poco. La amabilidad y las risas”, dijo.

DISCIPLINA RIGUROSA

Pasar de ser una estrella de las comedias americanas a todo un superhéroe le supuso meterse en una dieta estricta y ence­rrarse en el gimnasio. “Nunca en la vida me había ejercitado tan duro. Mi día se centraba en la vida saludable”, admitió al ro­dar Ant-Man and The Wasp.

“Recuerdo lo que tenía de almuerzo el día que rodamos los abdominales: una almendra. Y me sentí tan abultado”, bro­meaba el actor.