¡Listo, fuego!

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Rafael Loret de MOLA

Dentro de dos días, el domingo 1 de julio, en todo el país habrá de votarse con una boleta cubierta de la pátina de enjambres antiguos, acuerdos soterrados, concesiones predispuestas por los operadores de Los Pinos y el polvo del establishment que anula el sentido de la democracia con tal de favorecer a un pequeño grupo de privilegiados, entre ellos los empresarios cómplices, con órganos electorales viciados y ausentes de ética al estar entregados a los gobiernos estatales y, sobre todo, al federal que sigue asustando a los timoratos.

Cómo votar, me preguntan innumerables lectores, cuando las opciones no convencen del todo, entre el puntero que acapara el rencor nacional contra un gobierno podrido y el neo militante del PRI, y se desconocen los entuertos de cada candidato y de los dirigentes ávidos de escalar nuevos estatus a cambio de extender mentiras, reclutar a pillastres, esto es un panismo infectado hasta la médula, ni del PRD convertido en esquirol, y creer que cada instituto ostenta, perse, la representación de “todo” México descalificando a los demás, aunque toleren a los abstencionistas curiosamente.

Abstenerse, es una posibilidad también con alto contenido político si es reacción contra la pobre oferta política y la evidente manipulación de un sistema corroído en el cual las falsedades son obvias. La semana última atestiguamos lo peor, en una debacle de la moral colectiva y de la ausencia de información veraz y sólida. Los mexicanos estamos atrapados en el mismo agujero desde hace ya varios lustros y no hay quien se atreva a extraerlos para que puedan, sólo entonces, ejercer su libertad de pensamiento. He hablado de aplicar #cerocobardía a la hora de proceder ante las urnas. Lo hago ahora, de nuevo, insistiendo que estamos en juego todos, no sólo los convocados a sufragar el próximo domingo.