¿A qué se debe el dolor de cadera?

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De acuerdo con el Dr. Randy Shelerud, Centro para Columna Vertebral de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, la apariencia de los discos de la espalda lumbar cambia con el tiempo en casi toda persona adulta. Dicho cambio incluye una reducción en el espesor del disco y en el contenido de agua, lo que hace lucir al disco más oscuro en las exploraciones por resonancia magnética. Además, los discos también pueden protruir (desplazarse) dentro del canal vertebral. Lo común es que estos cambios afecten a más de un disco.

Determinar si estos cambios en los discos, los cuales pueden verse en las resonancias magnéticas, están relacionados en general con el dolor de cadera o de espalda puede ser un asunto complicado. El hecho de que las personas adultas sin dolor de la cadera o de la espalda presenten los mismos cambios plantea que, en su mayoría, estos cambios en los discos no están relacionados con el dolor.

En ciertos casos no es seguro que el abultamiento de los discos sea lo que  produce dolor. El proceso para determinar si los discos son la causa del dolor de la cadera empieza con la evaluación directa por parte de un profesional de la salud y un examen detallado de la espalda. El motivo de ese examen detallado es que en la espalda lumbar, los glúteos y la región de la cadera, hay varias otras estructuras que pueden provocar dolor en la cadera, pero que no tienen ninguna relación con los cambios debidos a la edad.

Dolor con causa multifactorial

La mayoría de los dolores de cadera se relacionan con problemas de músculos, tendones, articulaciones o tejidos, e incluso con la irritación o la degeneración de los pequeños sacos llenos de líquido llamados bursas que amortiguan los huesos, tendones y músculos cerca de las articulaciones; con menor frecuencia, el dolor de la cadera se debe a una irritación nerviosa en la columna vertebral. Un proveedor de atención médica metódico normalmente podrá identificar esos problemas a través de un examen minucioso y posiblemente otros análisis, como radiografías, electromiografía, inyección en la articulación o bloqueo nervioso de diagnóstico.

El restablecimiento de los discos es una de las área actuales de investigación. Los estudios realizados en animales muestran que es posible restablecer el espesor del disco, el contenido de agua y la estructura mediante inyecciones de células madre o de otros productos en los discos.  Los estudios en seres humanos actualmente evalúan si es posible alcanzar estos mismos resultados en las personas que sufren dolores de espalda. Si bien muchos proveedores de atención médica ofrecen esos tratamientos, las inyecciones de células madre o de otras sustancias en los discos solamente deben administrarse cuando la persona participa en algún estudio, porque todavía no se sabe si el tratamiento es completamente seguro o eficaz.

Cómo se controla el dolor

Por el momento, la mejor manera de controlar el dolor de espalda crónico, sea proveniente de un disco adolorido o de otra fuente, es preparar a los músculos que soportan la espalda lumbar para que estén lo más acondicionados, funcionales y fuertes posible. Además, es importante aplicar una mecánica corporal adecuada y cuidar de la espalda, por lo que un fisioterapeuta especializado en el cuidado de la columna vertebral puede elaborarle un plan terapéutico que se ajuste a sus necesidades.

Aparte de la fisioterapia, el Colegio Médico Americano acaba de publicar sus pautas para el tratamiento del dolor lumbar crónico, las mismas que incluyen otras terapias que pueden considerarse y que están respaldadas por contundente evidencia científica. Entre ellas están: reducir el estrés a través de la concienciación de la realidad; rehabilitación multidisciplinaria, y acupuntura. Otros tratamientos que reciben cada vez más apoyo, aunque cuentan con menos evidencia, son las terapias de biorretroalimentación, la manipulación, el yoga y el taichí.

Es importante no dar tratamiento hasta que se confirme el diagnóstico, mientras tanto, tenga presente que las medidas simples casi siempre son preferibles a las inyecciones y a la cirugía. Dentro de esas medidas estaría la aplicación de calor, hielo o ungüentos para el dolor a fin de controlarlo. El tratamiento de primera línea que generalmente se recomienda es de realizar estiramientos, usar ciertas sustancias de venta libre y modificar las actividades al tipo de movimientos que mejor se toleran.