Haciendo el súper

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Rodrigo Mojica

Ekaterimburgo, Rusia.– Durante una travesía tan larga, y en la que por supuesto surgen gastos que, aun cuando estaban contemplados, pudieron de pronto salirse del presupuesto, la idea es encontrar algunas alternativas para recuperar y fortalecer el bolsillo.

Pero, dejando de lado el ahorro, de este lado del charco, en la gran nación euroasiática, entendimos que era bueno hacer el ejercicio de realizar el súper, a partir de elementos que suelen ser básicos.

Y está claro, con el agregado de que aquí la confianza a los compradores es tal, que puedes pagar sin tener que hacerlo ante una cajera, sino más bien frente a una máquina inteligente que registra y después lanza el hachazo, las tiendas departamentales son tan universales como las que tenemos en casa.

Un lío obviamente es el idioma, pero con celular en mano, por supuesto con internet para usarlo como traductor, toda esta ceremonia de llevar lo básico a casa resulta hasta fácil.

Las marcas, igual de globales, apenas tienen competencia, de algunas que otras que igual son muy de casa.

Haciendo conversiones, comparaciones y operaciones para saber qué tan cara o barata es la vida en Rusia, la realidad es que, aun con precios un poco más altos, parece ser que resulta llevadera.

Se maneja que seis mil pesos mexicanos, más menos, es el sueldo mínimo en este país, de entrada la gasolina no está tan manchada, pues vale entre 14 y 15 pesos el litro.

La reja con 12 huevos, casi claves en toda cocina, porque además te sacan de un buen paro cuando los billetes son escasos, también ronda los 15 varos, creo que ahí vamos a la par. ¿O no jefa?

Para los que somos amantes del chesco, el refresco de cola más popular, en su presentación de medio litro, varía entre 21 y 25.

Para embellecer la greña, una cera, aunque no está chida, te la dan a cambio de 32 bolas, porque igual no era tampoco la más fijadora.

Leche, cereal, azúcar, fruta, verduras, las cuales recomienda comer el Cuau, quien seguramente el domingo se estrenará como góber morelense, va casi a la par con los costos en nuestro México lindo y querido.

Con unos 600 morlacos sí se puede, de manera decente, blindar la alacena para sobrevivir durante una semanita, al menos los aventureros solitarios como nosotros.

Hacer la despensa resulta un ritual casi religioso, y si en México 2026 no subimos fotos de un capítulo similar, es porque allá vivimos. ¿Correcto?