AMLO se le mete a la “cocina” de el PAN

Querétaro, tierra de Ricardo Anaya y otrora bastión del PAN y PRI, se rinde ante Andrés Manuel López Obrador.

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Edy Díaz

Hoy Andrés Manuel López Obrador se les metió hasta la cocina al PAN y hasta se adueñó de la casa. En la tierra de su rival más cercano, Ricardo Anaya, el tabasqueño demostró su poderío y arrastre.

Otra plaza rendida ante AMLO y con una pasión desbordada que extraña encontrar en esta zona del país.

Familias completas, adultos mayores, empresarios, señoras de la clase media y alta, y muchos jóvenes dominan el ambiente en esta emblemática ciudad.

Cuando Obrador llega al Jardín Guerrero, los queretanos enloquecen.

En la mera entrada de la valla metálica que forman para el corralito de acceso al templete, lo espera doña Coral Messina, tía de Beatriz Gutiérrez Müller una seguidora ferviente de AMLO. En abril nos la topamos en Yautepec, Morelos y hoy viajó desde allá, exprofeso para saludarlo.

Y así como doña Coral, son miles de ciudadanos que se le tiran encima al tabasqueño y que se conforman con tocarle la mano, besarlo, estrujarle el cabello y las más aventadas a acariciarle la mejilla.

Obrador luce radiante, contento y lo que le sigue. Viene de San Luis Potosí donde tuvo un espectacular cierre de campaña.

Un artesano local le entrega una escultura de metal montada en madera donde aparecen los presidentes que AMLO siempre evoca como sus grandes ideales: Juárez, Madero y Lázaro Cárdenas, y adelante una figura perfecta de López Obrador. Otras le dan muñecas típicas y ramos de rosas.

“La única manera de pagarles este amor y este cariño es que no les voy a fallar, no se van a decepcionar de mí; amor con amor se paga y por eso voy a cumplir todos mis compromisos, quiero sentar las bases para que en México quede establecida la democracia y que nunca más vayamos a una elección bajo sospecha de fraude, por eso voy a mandar una iniciativa de ley para que los delitos electorales no alcancen fianza”, expresa Obrador.

Cuando el tabasqueño enumera los programas sociales que va a echar en su gobierno, le lanza un dardo a su rival Anaya: “No me puedo quedar callado, pero acabo de leer que Ricardo Anaya está proponiendo que va a triplicar el apoyo a los adultos mayores; cómo se ve que está desesperado”, dice.

¿Cómo ven ustedes?, y dice que además va a bajar el precio de la gasolina, cuando fue uno de los que autorizaron su incremento, suelta AMLO ante la muchedumbre.

Los gritos de repudio suben de tono. ¡Canalla, traidor, aquí no lo queremos! Y retumba el coro unánime de ¡fuera, fuera, fuera! No queremos más PRIAN en Querétaro, a chi… a su madre!

Y eso que me acusan a mí de populista, replica AMLO.

Obrador aprovecha para enviar desde la cuna de La Corregidora un mensaje al “innombrable” Carlos Salinas y a Diego Fernández de Cevallos: “Les pido que se serenen, andan muy activos tratando de juntar al PRI (Meade) y al PAN (Anaya), a ver si nos alcanzan: “no es por presumir, modestamente, pero vamos de 25 a 30 puntos arriba”.

AMLO parte feliz a León, Guanajuato y a Guadalajara, Jalisco, donde como dice él mismo, le fue ‘requetebién’.