Fuera de lugar

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Andrea Escalona

¡Apachurro, señora bonita! Esta semana sucedieron varias noticias que me trajeron viejos recuerdos de varios galanes que tuve y mantuve. ¿Te ha pasado alguna vez que un ex, de esos con quien te visualizabas para toda la vida, corta contigo y a la semana anda con otra y hasta se casa con ella? A mí sí. Y no una, sino varias veces. Así como lo lees. Como le pasó a Mayeli, la aún esposa de Lupillo Rivera, que ni siquiera ha podido responder a la demanda de divorcio que le puso El rey de los borrachos, cuando ya él se pasea por todas partes con una mujer que ya incluso pasa las noches en la misma mansión de Temecula, California, donde crecieron sus hijos.

Y también en viajes, los paparazzi los han sorprendido en San Diego, en Las Vegas, en Los Ángeles y hasta captaron el momento en que la besaba sobre el escenario de uno de sus conciertos. ¿Pero no será culpa de nosotras las mujeres, que caemos y recaemos en las mismas historias una y otra vez? Como le pasó a la sobrina de Lupillo, Chiquis Rivera, quien tuvo una pequeña ruptura con el famoso vocalista de la Original Banda el Limón, Lorenzo Méndez, y él ni tardó para aprovechar en pasar la noche en casa de su exesposa y madre de su hija. Pero aquí la recaída fue por partida doble. Recayó la exesposa, pero también Chiquis, que unos días después regresó con él y vivió tremendo escarnio público cuando la ex de su galán no solo confesó su revolcón con Lorenzo, sino que además divulgó por todas partes los mensajes de WhatsApp que Chiquis le escribió, donde entre otras cosas le sugería que se checara con un médico, por si le había contagiado una enfermedad. Y mientras Paola Rojas le puso la tarjeta roja a Zague y ya hasta se quitó el anillo de casada con el que él le había prometido amor eterno, también está el caso de la esposa de Héctor Herrera, que después de la famosa fiesta con 50 escorts, dicen que lo perdonó porque supuestamente con las mujeres de la vida alegre solo hubo besos y no metió ningún gol. Al parecer, solo estuvo jugueteando en el área chica, es decir, estuvo fuera de lugar. Sí metió mano, no sabemos, pero sí hubo falta y como a veces pasa, el árbitro perdonó el penalti.

Moraleja: No culpes a la noche, no culpes a la playa, no culpes a las escorts, será que no te ama. Este consejo te doy, porque tu amiga Escalona soy.

P.D: ¡No mientas por convivir!