Diario Basta!

El barrio semillero del futbol

TANTO LAS CANCHAS EMPASTADAS COMO LAS DEL BARRIO SE LLENAN POR AMANTES DEL BALÓN.

LOS CHILANGOS son futboleros de coraza, ya se modernizaron, con eso de que el Whats App sustituyó al pizarrón de lámina con marca refresquera que se colgaba a la entrada de la vecindad o del edificio, ahí quedaba escrita la hora del juego, el campo donde se jugaba y la hora de la cita para irse juntos, no fuera que algún crudo se quedara dormido.

Los registros de las ligas patitos eran unos cartoncillo con foto de ovalito del jugador, los datos iban a máquina de escribir, si había, y la firma con pluma wearever, el capitán los guardaba en una mariconera, el capi era del delegado en la liga y si no alcanzaba la cooperación de los jugadores para pagar el arbitraje entonces se ponía guapo y ese acto le daba respeto en el equipo, si el grupo se tomaban en serio sus aspiraciones campeoniles se citaban uno o dos días a la semana para entrenar, ejercicios de gimnasia sueca y luego hacerse güey con la pelota, al final del en-trenamiento unas chelitas.

Me gustaban las fotos de ovalitos, se podían sacar en las maquinas del Metro, ya no existen, me gustaba como el capitán o el entrenador colocaban los registros sobre el piso o el pasto y daba la formación, tú de portero, tú de defensa, tú de medio, tú de delantero y el menso a la banca.

Los menos dotados con el balón iban a la defensa o los gorditos, el portero era uno que quería echar de marometas para lucirse con su novia.

Había canchas de futbol por la ciudad, en Azcapotzalco, en los Cien Metros, el deportivo Moctezuma, Oceanía, pero solo hay unos campos memorables los de la puerta cinco de Ciudad Deportiva, empastados, antes era un lujo que hubiera canchas sin rasparse las rodillas, la cancha era de tierra, a veces estaba parejita, si no, aguas con las lluvias, unos charcos que hacían y el balón enlodado pesaba un montón.

Y están las canchas del barrio, cada quién que escoja la más cercana a su corazón, para mí es la cancha del Maracaná, en Tepito, no sé si sepa que hay un campo de fútbol con tribunas en el mero corazón del barrio, es de no creerse pero existe, tiene tribunas, iluminación, vestidores, regaderas, marcador, ahora está empastado, sí, en medio de todos los puestos del comercio, ahí está esa memorable cancha aunque usted no la vea, digo que tanto es tantito.