Viejas rencillas

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Rodrigo Mojica

ALEXANDR (ALEJANDRO) ES UN VETERANO DE GUERRA AVECINDADO EN ESTA ZONA, AL QUE NO LE CAE NADA BIEN DONALD TRUMP

Rostov del Don, Rusia.– A dos horas en avión de Moscú, se encuentra la sede en donde la Selección Nacional tendrá que afrontar su segundo compromiso de la Copa el Mundo en el Grupo F, ante Corea del Sur.

Algunos informes hablaban de que en esta zona el calor es fuerte, se quedaron cortos, pues al menos ayer a nuestro arribo, era realmente infernal.

Pero la calidez de los personajes que se cruzaron en nuestro camino para llegar a un sitio muy semejante a Santa Fe, en donde será nuestra morada por tres días, fue palpable y sobre todo reconfortante.

Y como suele suceder cuando la aventura tiene esa pinta austera, de explorar en las combis, buses y hasta los micros, porque acá hay bastantes Viktors, nos encontramos al protagonista de la historia del día.

Un hombre arriba de los 70 años, alto, fuerte, lúcido, con una personalidad muy apegada a lo que es la milicia, y por supuesto que hizo honor a esa primera impresión.

“¿De dónde son ustedes?”, preguntó con un acento español incluso mejor que el de Zague (impresionanti), aun cuando éste lleva una vida entera en la gran nación azteca.

“¿A dónde van, en dónde está su hotel? Yo les voy a decir en cuál transporte irse”, y en lo que llegaba el camión 43, se soltó con la labia, y efectivamente nos dijo que en sus años maravillosos fue militar.

Pero un integrante del Ejército Ruso de los buenos; “yo viví muchos años en Cuba, estuve en las Fuerzas de Inteligencia, y cuando tenía tiempos libres me gustaba estudiar su idioma”, nos contó presuntuoso.

Éramos ya casi compadres, y fue hasta ya entrada la charla que se nos ocurrió preguntarle su nombre. El despistado y unos cuates.

“Me llamo Alejandro”, ‘¿Aleksandr?’, le reviramos. “Correcto”. Ya con 12 días en territorio moscovita, lo ruso se pega.

“Fui parte del comando que estuvo en Cuba. Teníamos dos submarinos en el Golfo de México, y tuvimos todo para acabar con los maricones norteamericanos, pero otro maricón como Gorbachov, no quiso”, agregó ya entrado en la plática.

Molesto aún porque no le permitieron terminar con el más poderoso del planeta, dijo que fue bastante suspicaz que “a Mijaíl le entregaran el Premio Nobel de la Paz”.

Está claro, este veterano de las Fuerzas Armadas de las Ex URSS no soporta lo que tiene que ver con barras y estrellas.

“Ahora otro maricón, Donald Trump, les quiere construir un muro a ustedes mis amigos mexicanos”.

En temas pamboleros y que tienen que ver con el Mundial, Aleks o Alex, nos felicitó por el triunfo del Tri, “le ganaron a uno de los líderes, México juega bien y es favorito, a Rusia le han puesto rivales fáciles, ahora sigue Uruguay, y en la otra ronda España o Portugal, ahora sí estarán a prueba”.

Y para no variar, recordó al tipo más mediático de los verdes, “Chicharito (Javier Hernández)”.

Después de unos 15 minutos aguantando candela y el duro sol de Rostov, y antes de cumplir su promesa, pues nos subió al microbús casi de la mano, y le dijo al chofer en donde bajarnos, nos dejó una frase que, alguna vez le mencionó Fidel Castro.

“La libertad no se mendiga, la libertad se consigue a punta de machetazos”, tal vez nos la aventó por aquello de la propuesta del presi patesco. Tssss.