Diario Basta!

Para saborear comida rusa

EN LA CDMX, ESTÁ DE MODA RUSIA, TIERRA DE GRANDES ESCRITORES COMO LEÓN TOLSTÓI

Ahora está de moda Rusia en la CDMX, es la tierra de grandes escritores como León Tolstói, Dostoyevski ¿o quién no ha leído “La Madre” de Máximo Giorki, visto en cine Crimen y castigo o Los Hermanos Karamazov.

Y en la música sabemos que la balalaica es un instrumento musical ruso, que los cosacos bailan una danza típica o hemos visto el Ballet Bolshoi, pero casi no se conocen lugarcitos para saborear algo de la comida eslava y no caros, en precio.

En la calle de Benjamín Hil, en la Hipódromo Condesa, está la cafetería-restaurante “El Cuento ruso” ahí puede admirar artesanías rusas como las matrioshkas, muñecas rusas que se destapan y sale otra y otra, dicen los rusos simbolizan a la familia, por eso surge una y otra como al nacer un bebé y otro. También puede encontrar literatura rusa. Puede pedir kvas, bebida refrescante a base de pan de centeno y malta, es parecida al tepache y sabe similar.

Si anda por los rumbos de la Alameda de Santa María la Ribera, puede pasear y admirar su quiosco morisco o entrar al museo de Geología y luego saborear la tradicional sopa que comen los rusos, aunque resulta que es de la tierra de donde son las mujeres más bellas, Ucrania, sí, la sopa se llama borsch, está hecha a base de remolacha que le da su color rojizo, carne, perejil, papas, zanahoria, crema ácida, etc. y se come fría o caliente, como que sabe mejor la fría. El lugar se llama Kolobok, está en la esquina de Salvador Díaz Mirón y la Alameda de Santa María la Ribera, tiene su historia, unos rusos pusieron una barrita de empanadas rusas ahí y tuvieron tal éxito que pusieron este hace más de 15 años y ahora con el campeonato de fútbol de Rusia que está de moda, la gente llega a pedir Pollo en salsa Strogonoff, bañado con salsa de champiñones.

El lugar tiene mesas en la banqueta y puede tomar café y postres rusos, ver viejos periodistas platicando con alguna argentina de espíritu bohemio, parejas mexicanas curiosas probando y un matrimonio de mexicano con rusa gozando, digo que tanto es tantito.