Cero tolerancia

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Rodrigo Mojica

LA HOMOSEXUALIDAD ES UN TEMA TABÚ ENTRE LOS RUSOS, Y TODO VIENE DE LAS AUTORIDADES, QUE SATANIZAN ESTE TIPO DE EXPRESIONES

Moscú, Rusia.–Del otro lado del charco, una nación que supone ser de primer mundo, sólo lo es cuando se habla de poderío económico e infraestructura.

Un chiste recurrente, que para nada tiene que ver con la homofobia, porque entre la pandilla es sólo una forma de molestar, fue el hecho de que en Rusia no puedes besar a hombres, al menos en la vía pública, pues las consecuencias pueden ser realmente importantes.

Decían: “Si te ve algún ruso que va pasando, y es de una onda en contra de la bandera del arcoíris, igual se acerca y te dice que no manches, que lo hagas en tu casa, eso uno seguramente muy tranquilo; uno más loco, no quisiéramos ni imaginarlo”.

Pero el tema no sólo se reduce a las llamadas buenas costumbres, sino que puede llegar a tener tintes hasta legales, también contaba la leyenda urbana.

Dentro de las vaciladas por los picoretes entre personas del mismo sexo, sale a relucir que esto es motivo, según de cárcel, pues como se dice en nuestro México lindo y querido, es una falta administrativa. Vimos a una rusa y una mexicana echando pasión, y no pasó nada.

De hecho, en el autobús ya nos tocó ver a dos chavalones muy cerquita, sin llegar a los caramelos, seguramente por obvias razones, pero la plática con una chica moscovita nos abrió el panorama, y vaya que se nota que la sufre bien gacho toda esta comunidad.

Emilia, quien habla un español perfecto, que le da para impartir clases del idioma y hasta para ser guía de turistas, y más en la Copa del Mundo, al tocar el tema, sacó a relucir una forma de pensar que, seguramente, a excepción de los gays, es la generalizada entre los habitantes de esta gran nación euroasiática.

Un compa, al contar una historia que parecía inclinarse a que se le lanzó un güerazo de ojo azul, aunque en un tono siempre tranquilo, fue el pretexto perfecto para que la chica contara lo que buscaba aquel tipo con el colega.

“Es muy raro, te pidió dinero”, preguntó, la respuesta fue negativa. “Tanta amabilidad es bastante extraña, si no era lo que buscaba”, reviró.

Después de hacer un silencio fugaz, explicó que “seguramente era un tipo de esos raros, maniacos, que lo que quería era dormir con vos”, fue la explicación de la muchachona de 22 años.

Está joven, y bien podría representar a la nueva corriente, aunque al final se apega a los adjetivos prejuiciosos. Pero todo comienza desde arriba, pues en el Parlamento Ruso se sugirió, además, que los de casa no saludaran o abrazaran a los extranjeros, por miedo a contraer infecciones y enfermedades. Vaya que son estrictos. Mamilas.