Paseando en La Alameda

RECUPERE EL TIEMPO PERDIDO Y LAS GANAS DE DARSE UNOS PICORETES CON SU PAREJA

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Armando Ramirez

SI SE DUERME con las películas de la Cineteca y el teatro le aburre, más ese que paga de cien pesos hacia arriba por una obra que dura 15 minutos, le tengo una buena sugerencia, si tiene años de no caminar por la Alameda Central o no lo ha hecho desde hace tiempo con su señora o su novia, por qué no recuperan el tiempo perdido y las ganas de darse unos picoretes, como cuando se conocieron y se lanzan a la Alameda, mire, esto pasa ahí…

Pasear por las veredas es gratis no cuesta nada caminar, aproveche esta libertad, hace siglos la Alameda Central era para puro niño ricardín, gastón de billetes, sólo ellos podían caminar por este jardín y tenía que ir vestido con sus mejores galas, es más podían pasear con su carruaje de cuatro o seis caballos con sirviente negro, vale decir, como si en estos tiempos rodara con un coche último modelo, y trajera un chofer, para que no lo confundan con que el coche es de su patrón.

Ahora la Alameda es un buen cotorreo popular, cuando no se encuentra a algún predicador que lo mira con ojos flamígeros y dice que es usted el gran pecador del mundo. Y la neta aunque no lo sea se siente feo que lo miren como pecador, córrale como si hubiera visto al diablo.

Ahora que si no ha perdido el ánimo juvenil puede ver a los raperos, muy sácale punta al lápiz, y la neta que le roncan con la improvisación y dos que tres albures mortales y rapean chido, hasta la gente les aplaude el ingenio, se hace la bolita como a las cinco de la tarde.

Hacia el Centro Cultural Martí hay chavos practicando la patineta, hacen malabares apantalla mirones, puede tomar un café en el Trevi y tiene primera fila para ver las piruetas y si no le gusta mezclarse con la raza, entre a un edificio de estilo art decó, hay pequeños comercios, tómese un mezcal, vea a un grupo de rockabilly, es el rock and roll de cuando los jóvenes gabachos tomaban malteada y su cara estaba llena de barros y las chicas usaban tobilleras blancas, en el patio del edificio con lámparas decó, se hace buen ambiente y se baila.

Los Museos Diego Rivera, la Estampa, Franz Mayer y los conciertos de blues en el Martí, bailar salsa por cooperacha en el jardín Solidaridad, los torneos de ajedrez son opción, esto y más hay en la Alameda Central los fines de semana, que tanto es tantito.