Esperan un milagro

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Archivo / cuartoscuro.com

COLIMA, COLIMA.- Claudia Yáñez, candidata de Morena a diputada federal por el primer distrito, dibujó una Colima destruida por la corrupción, abandonada y olvidada, bajo el dominio de los gobiernos del PRI.

Sus acusaciones y denuncias evocan los parajes que Rulfo dibuja de Comala, de la célebre novela Pedro Páramo, ese pueblo sin esperanzas que “perdió el paraíso, donde no hay niños jugando, ni palomas, ni tejados azules”.

Llueven los reclamos, aunque la pasión y la esperanza se reflejan en cada uno de los miles de rostros que acuden a escuchar a Andrés Manuel López Obrador este lunes, en el primer cierre regional de campaña. La cuenta regresiva.

AMLO ofrece apoyo para que haya cítricos y mangos en los valles de Colima. “La tierra hay que cultivarla como herencia para las nuevas generaciones”, les dice al anunciar programas para detonar la actividad productiva.

El tabasqueño analiza el problema de la inseguridad. Resalta el programa de becas para jóvenes que estudien y trabajen, desde diciembre. Promete acabar con los exámenes de admisión. “Es mil veces mejor tener a los jóvenes estudiando, que en la calle”. Eso nos va ayudar a serenar al país, postula.

“No se puede combatir la violencia con la violencia. No se puede apagar el fuego con el fuego. El mal hay que enfrentarlo haciendo el bien; sólo siendo buenos podremos ser felices”, dice al anunciar una campaña de fortalecimiento de valores, “porque no solo de pan vive el hombre”. La gente enloquece, aplaude, grita, chifla.

En el “chacaleo” Obrador revela que su ventaja, luego del debate, se incrementó a 53 puntos, de acuerdo a la encuesta telefónica de Raimundo Riva Palacio; “esto ya nadie lo para”, sentencia y de paso le da un “yegue” a sus lejanos contrincantes haciendo un parangón con el deporte de su pasión, el béisbol: “Meade y Anaya se pelean el segundo lugar por salvar su honra. Cuando hay una paliza y se está ganando 20 a cero, el equipo perdedor va a sacar la carrera del honor, la carrera de la honra. Eso es lo que están haciendo”. Los dos saben que van a perder, pero están esperando un milagro, puntualiza con esa sonrisa a ratos cándida, a ratos pícara.