Le echan montón… Y les cumple

267

MÉRIDA, YUCATÁN. La vestimenta fue un tema central del debate detrás de las cámaras. Andrés Manuel López Obrador es el último en llegar a la sede del tercero y último debate presidencial en Mérida, Yucatán, “bajo protesta” acompañado de su esposa Beatriz Gutiérrez Müller.

Viste impecable con la camisa típica yucateca y pantalón azul oscuro. Beatriz lleva un vestido blanco manga corta y el cabello recogido del lado derecho.

Habla AMLO de la ventaja que lleva en las encuestas y vaticina que su triunfo está cerca. “Vamos a hacer la cuarta transformación de manera pacífica, sin violencia”, futuriza.

“Ya se celebra en el país la víspera de la elección del primero de julio, elecciones históricas porque no sólo se van a elegir a las autoridades, se va a elegir el futuro del pueblo y de la nación. Vamos a llevar a cabo, lo digo porque así lo estamos manifestando, la cuarta transformación de la vida pública de México”, expresa el tabasqueño en el micrófono ubicado frente a la nube de medios.

Luego se aleja camino al museo y los reporteros le cuestionan sobre su vestimenta. Se baja de los escalones y regresa al micrófono.

“No se aceptó mi propuesta, me mayoritearon entre los tres. Pero voy a cumplir. Voy a ser escrupuloso del cumplimiento, de todas las normas y reglas, por eso entro en guayabera, porque estamos en Mérida. Adentro me voy a poner mi traje”, dice contrariado.

El primero en aparecer es el candidato independiente, Jaime Rodríguez, ‘El Bronco’. Lo acompaña su esposa. Con su acento rancherote asegura que su propósito es hacer que hoy “Andrés Manuel y Ricky Rickin Canallín se den un beso”.

Los reporteros, fotógrafos y camarógrafos estallan en risa, ante la ocurrencia del norteño.

El segundo en llegar es el aspirante del PAN-PRD, Ricardo Anaya. También arriba de la mano de su esposa. Cauto, receloso y aprisa pasa frente a los reporteros. No se detiene como en los dos primeros debates. No hay risas, no hay bromas, no hay palabras altisonantes. Trae encima la carga del video filtrado, donde lo evidencian. Asegura que dará su opinión a la salida y casi corriendo se aleja de los medios.

El tercero en arribar al Gran Museo del Mundo Maya es el candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, acompañado de su esposa. Más puesto que un calcetín habla hasta por los codos. Advierte que llega a defender sus ideas, “porque son las que mejor convienen al país”.

El priísta finge demencia cuando le preguntan los reporteros si le va alcanzar para llegar al primer lugar o le apuesta a la “compra de voto”

“No tengan ninguna duda, esta elección la vamos a ganar con contundencia, y siempre apegados a derecho”, alcanza a responder y se aleja presuroso.

Luego esperamos en la sala de prensa casi una hora. Todos apuestan por el triunfo de Obrador. A ver con qué nueva ocurrencia nos sale, sonríen.