El futbol y el amor

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Raquel Bigorra

Investigadores de una universidad en Portugal, aseguran que la pasión por el futbol despierta mecanismos muy parecidos al enamoramiento. Así que si tiene rato que nada le emociona, es momento de dejar que la dopamina haga su chamba con el Mundial de Rusia.

Tenemos del 14 de junio al 15 de julio, el día de la Final, para prendernos de la TV o el celular. México se enfrenta a los alemanes, y si todo marcha bien, veremos el arranque del Mundial, color de rosa. En cambio, si la Selección no mete gol, es seguro que estaremos repartiendo culpas. Así como el amor.

En cambio, si Chicharito anota, se activaran en el cerebro, regiones similares al cortéx frontal donde se libera dopamina a modo de recompensa. Por eso es normal que un país entero salga a la calle a celebrar un triunfo; como mujeres podemos estar deprimidas consumiendo helado si pierde nuestro equipo, es como sufrir una decepción amorosa.

Si ve que su marido e hijos se apasionan con el juego de una forma irracional, es normal. Si los ve que se molestan, dicen groserías o después gritan que aman a los jugadores. Es normal. El futbol, como el amor, es irracional.

¡A gozar que el mundo se va acabar! Yo ya traigo a mi Zabivaka en la playera, la mascota del Mundial. ¿Y tú, qué tan irracional te vuelves frente a un partido? Ahora imagínate que son 32 selecciones las que se van a jugar la Copa. ¡Vamos México! Ya llegó la fiebre mundialista que levanta más pasiones que el amor. Nos leemos el próximo viernes en El manual de la buena esposa.