La fiesta del Mundial

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Daniel Bisogno

Cómo la han hecho de pedo con eso de la fiesta de los seleccionados nacionales el día que se despedían de México, es verdaderamente inaudito el país con la doble moral que tenemos, ahora resulta que son unos delincuentes por irse a un reventón con amigos, alcohol y en el peor de los casos, pirujas, ¿quién de los señores de este país va a ser el primero en arrojar la primera piedra? ¿O quién de las señoras va a condenar este hecho sabiendo lo que tienen en la casa? BASTA! Nos la vivimos condenando, juzgando y mandando a la guillotina a todo y a todos, a través de las redes sociales que son la nueva santa inquisición y si no cambian, estarán destinadas a desaparecer, todo el mundo critica y despedaza a los jugadores, con todo respeto ¡No mamen! Es así de sencillo a mi entender, la Federación les organizó una fiesta de despedida, seguro les preguntaron cómo la querían y así la pidieron, se armó el reventón, como se ha de haber armado otras cientos de veces y que nadie se enteró, solo que en esta ocasión, una de las meretrices, que ahora se dicen amigas desde la infancia, fue mal escogida y fue y abrió la boca dos veces, entonces pasó el escándalo. Pero no crean que son los primeros ni los últimos, aquí, en el Mundial del ‘86, ¡ya en el Mundial! La selección alemana se puso una peda de ropavejero completita en un bar de la zona rosa, un día antes de su partido, el cual por cierto ganaron, tampoco los argentinos se fueron limpios en aquel mundial, fueron vistos en un famoso lugar de los 80’s que se llamaba el Bar Atzimba y empedraron y pudieron privaditos, como degenerados, mientras en la pista actuaba Janine, La diosa del fuego, que tenía un pelo afro muy al estilo de los Jackson’s Five y hacía un número con velas que introducía algunas, tomándolas con el pie por cada uno de sus orificios, hasta que en el acto final apagaba la vela en uno de ellos, los argentinos salieron a gatas de aquel lugar en ese Mundial y fueron campeones del mundo, es decir, el rendimiento futbolístico no tiene nada que ver con si hacen o no una fiesta, no nos engañemos, el que va a ser campeón es porque lo trae y se ha preparado durante años y una fiesta no mueve ni un ápice su capacidad, tampoco el que pierde va a hacer nada si no va a las fiestas, esto va mucho más allá, así que dejemos de estar haciéndola tanto de pedo de que si se hizo esta fiesta, allá ellos, es su vida, su tiempo y su dinero, y honestamente, nuestro nivel futbolístico es y seguirá siendo el mismo con fiestas y sin fiestas, o cuando no ha habido fiestas, ¿hemos sido campeones del mundo? No, siempre hemos logrado cosas de medio pelo en los mundiales y eso no va a cambiar, porque eso va mucho más allá de una fiesta, es cuestión de carácter, de temple, de genética. Preocupémonos de que vaya cambiando la mentalidad del mexicano eligiendo buenos gobernantes, que fomenten la educación para los niños, eso si nos va a hacer cambiar en un futuro, eso si va a hacer que algún día se avance en todos los sentidos a nivel Mundial, incluso en el deportivo, un país educado se vuelve próspero y la prosperidad te lleva a alcanzar el éxito en muchos ámbitos, concentrémonos en eso y dejemos de estar fregando por una fiesta. Por cierto, quien se habrá quedado el teléfono de las amiguitas, porque acabo de descubrir a una que estudio la primaria conmigo en la escuela Mártires de la reforma agraria y me gustaría contactarla. He dicho.