Diario Basta!

¡En Dinamarca hablamos!

La nota de la semana se la llevó la fiesta del tricolor en una alberca con unas muchachas que no eran precisamente sus esposas. ¿Por qué tocar el tema en El Manual? Porque cuando se hace tan pública una situación como esta, ya se imaginarán los casados (la mayoría), en el problema matrimonial que se metieron.

Vaya presión que tiene la selección por dar resultados en el Mundial. Pero más presión trae el mediocampista Héctor Herrera. ¿Qué le dijo a Chantal Mayo, su esposa?: “¿No es lo qué estás pensando? ¿Tú que andas haciendo caso de chismes?”, eso respondería cualquier hombre. Ya ve que ellos aunque uno los agarre con confetis en los calzones, niegan la fiesta.

A tan solo 15 días de la justa deportiva, Herrera alzó la mano para pedir ausentarse de la concentración por motivos personales. Su esposa, tras el escándalo, tomó un avión y se presentó en Portugal. Se lo aplaudo. Los temas de pareja se tratan de frente y cuanto antes, mejor.

Nada de que por WhatsApp ni por teléfono aclaramos lo que haya que aclarar. Ni esperar a que pase un mes y dejar que la cabeza de mil vueltas, los malos consejeros nos den cuerda y entremos todos en un caos por falta de comunicación.

Ante una situación como esta hay que dar la cara, agarrar el toro por los cuernos y decirse, frente a frente, lo que traiga el estómago y el corazón. El acusado pedir perdón de rodillas, buscar mil formas para que la pareja lo excuse. Bien aparecieron en redes memes de cómo debe estar ahorita el mediocampista de la selección, pidiéndole perdón a su mujer. Y me parece una fantástica postura. La regué, le compongo y hago hasta lo imposible para que no me manden a volar y menos cuando ya formaste una familia.

Tonto que se fue de fiesta con los compañeros. Sí. Ahora no sabemos si Herrera no más pasó lista, o simplemente la hizo de salvavidas en la alberca, por petición de sus cuates.

Por lo pronto, en redes están convocando a una marcha para que la mujer lo perdone. Yo como esposa, es lo que me gustaría creer. Dios quiera que Héctor y su mujer logren reconciliarse y después de esto, salgan más fortalecidos como familia y matrimonio. Dios quiera también que Héctor meta gol para México. Es más, si yo fuera su mujer, esa condición le pondría. Te perdono si me traes la copa. Órale, y a ganar. Yo soy su fan como jugador. Ya como esposo, creo que después de esto habrá aprendido una gran lección.

Recuerde siempre que la relación de pareja, cuando hay algo que aclarar, cuanto antes, mejor. Y de frente, aunque haya que viajar a Portugal. Y vivieron felices para siempre, gracias a El manual de la buena esposa.