Hoy presentamos: ¡Cuando calienta El Sol!

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Andrea Escalona

Apachurro, señora bonita. Amo el calor, El Sol está pegando con todo y me refiero a la serie de Luis Miguel, por Netflix. Me encanta este fenómeno televisivo. ¿El Sol sale para todos? Para unos más que para otros.

Porque mientras aquí es un fenómeno, donde incluso no puede pasar un domingo sin que veas el capítulo de Luis Miguel, porque al día siguiente es tema de conversación en todos lados, desde lo orgánico como en tu casa, la oficina, los memes, hasta lo pagado: radio, televisión y medios impresos, porque ésta plataforma digital le metió buen dinero. Lo fregón es que después de la mención, los programas siguen usando la serie como contenido.

¿Por qué el éxito de Micky? Para los mexicanos, especialmente para los chilangos (que en 2014 éramos más de 24 millones y somos la 4ta ciudad más poblada en el mundo), significa mucho, desde nuestra cultura de Mirrey (este término comenzó a utilizarse entre la población más joven de la élite a principios de la década pasada), donde Luis Miguel sería como un sensei, esto lo convierte en un producto nice, donde hasta en Hola, cubren la nota del Cadete Tello.

En cuestión de melodrama es perfecto, el ídolo mártir, con un papá antagónico (me encanta el casting), con hechos reales mezclados con ficción.

Pero ahora en Telemundo, es otra historia. La audiencia global está en 800 mil, cuando la competencia, Al final todo queda en familia, trae 1 millón 300 mil. Sé que la audiencia ha bajado en general y no lo puedo comparar como hace dos años que estaba La Voz Kids, pero está por debajo de la expectativa que se tenían.

En mi opinión, en EU, éste personaje no conecta tanto con el público chicano, no es como una Jenni Rivera. Los mexicanos de aquí y allá somos muy distintos. En Telemundo están cambiando el horario para que sea de series, en un futuro quieren meter ahí a Selena y están en pláticas con J Balvin, para contar su historia.

México es un país de nostalgia, también por eso creo que aquí funciona muy bien la serie de Luis Miguel, con los reencuentros, etc. Pues nos encanta el pretérito perfecto.

Moraleja: No culpes a la noche, no culpes a la playa, si algo funciona, a veces puede ser cuestión del país. Este consejo te doy, porque tu amiga Escalona soy.

P.D: ¡No mientan por convivir!