“Me gusta la soledad y sí he llorado”

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El cantante nos habla sobre la soledad, su familia y sus creencias; se abre y muestra su lado humano

Luis Miguel ha resurgido a raíz de la se­rie que transmite Netflix y Telemundo, donde cuenta su historia de vida y cómo su padre lo fue metiendo al mundo de la música. A continuación te mostramos una parte de varias entrevistas que el periodis­ta, Chucho Gallegos, le realizó a El Sol, en la década de los 90’s, época que estamos por ver en la historia que se transmite todos los domingos a las 21:00 horas.

¿A Luis Miguel le gusta el aislamiento?

“Me gusta mucho la soledad, ya lo he dicho. Soy una persona a la que no le gusta estar ro­deado de mucha gente. Me gusta la soledad porque hay tiempo de analizar, de criticar, de in­ventar cosas para los espectáculos que presento”.

¿No te llegas a sentir solo espiritualmente?

“Sí, sí he sentido ese tipo de soledad, Pero uno, en cierta forma, tiene que aceptar lo que la vida le va dando, aunque tú no lo hayas provocado. Si en algunos aspectos de mi vida estoy solo, probablemente es porque tengo que es­tarlo y es algo que a pesar de tratar de evitarlo, no se puede lograr, porque los sentimientos son algo que no se puede comparar; es algo que se va dando solo”.

¿Cuáles son esos sentimientos?

“Son los de la familia, la amistad. En verdad tengo muy pocos amigos”.

LA FAMILIA

¿Extrañas a tu familia?

“Siento la necesidad de sugerir a todo aquél que tiene todavía la posibilidad de mantener la unidad de la familia, que debe hacerlo, porque la unidad familiar es la base para realizar muchas cosas”.

Se dicen muchas cosas malas de ti.

¿Qué dices de esto?

“Ya estoy acostumbrado un poco a escuchar ru­mores negativos, para achacarme tales o cuales cosas; pero uno solo tiene que escucharlos y es­perar a que se aclaren las cosas. Uno no se debe apresurar, ni molestarse por ello. Debo reconocer que a mi pueblo le gusta mucho dejarse llevar por los rumores. Pero las cosas siempre caen por su propio peso”.

SOBRE SUS CREENCIAS

“Soy católico, porque nací en el seno de una fa­milia católica. Creo en Dios, y cada vez que tengo oportunidad visito la iglesia. No voy todos los do­mingos, porque no puedo; generalmente en esos días estoy trabajando”.

¿Alguna ocasión has sido víctima de la depre­sión, incluso del llanto, al sentirte solo?

“Sí he llorado y lo digo abiertamente, con fran­queza. Es una gran mentira que los hombres no lloran. Eso es una forma de ensalzar un poco el machismo. Todos tenemos sentimientos y uno de ellos es el llanto. Pero este es un sentimiento tan bello como la risa. Muchas veces el llanto es un desahogo. Soy una persona que no llora mucho. Al contrario, casí no lloro; pero sí lo he hecho algu­nas ocasiones a causa de tanta presión, de tantos viajes y de muchas otras cosas; porque de repente se está muy sensible y por cualquier situación se llega el llanto. Esto no pasa muy seguido, pero sí sucede, cuando se tiene un ritmo de trabajo muy difícil”.

¿Bajo la presión de los acontecimientos, has lle­gado a pensar en el suicidio?

“No, nunca he llegado a ese grado y realmente no respeto a la gente que lo hace, porque es eva­dirse; es una forma de no afrontar las cosas. En la vida hay situaciones muy difíciles y el destino va poniendo piedras es el camino; pero hay que tratar de superar todo eso, porque nadie tiene de­recho a escapar por la puesta fácil”.