Bien lubricadas

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Raquel Bigorra

Hace unos días me mandó una amiga unas cremas a la casa para que conociera unos nuevos productos de belleza e hi­giene. Entre ellas encontré un botecito monísimo que decía Lubricante vaginal, y no me atreví a abrirlo. Estuve pensan­do que todavía no llego a la menopausia como para usarlo. Pero días después, mi amiga me llamó para preguntarme si lo había probado. “Claro que no”, le dije. Cuando ella me compartió las maravillas del producto, me emocioné muchísimo y hasta lo usé.

Lo cierto es que en el mercado hay una gran variedad de productos que estimu­lan la libido. Si ya probó las semillas de calabaza, el chocolate caliente y el jengi­bre y nada. Seguramente los niveles de estrés te están matando y quedan muy pocas ganas para entrar en acción con el marido, busca información de productos que nos echan una manita, pero no sigas yendo a trabajar de mal humor, porque no le das gozo al cuerpo.

Muchas mujeres padecen también de sequedad vaginal. Está se produce cuan­do disminuyen los flujos de la vagina y pierde su lubricación natural. Es una condición que afecta a muchas mujeres casi siempre al llegar a la etapa de la menopausia, ya que durante ese peri­odo se presenta una reducción en los niveles de estrógeno y progesterona.

De igual forma existe el riesgo de pa­decerla en otros momentos de la vida, pues entre sus causas también están las infecciones causadas por bacterias u hongos, el estrés, la diabetes o el uso de productos de higiene inadecuados.

Así que debemos buscar información. Esto es como comer sano y hacer ejer­cicio. Debe volverse un hábito hacer el aloe. Se lo digo, porque como casada también me ha pasado. Ahí lo tengo conmigo, un día más sin hacer el amor, no pasa nada. El trabajo abruma y las preocupaciones nunca faltan, mejor es­pero al fin de semana y pasa, y no pasa nada.

Vamos mujeres a echarnos también una manita. No toda la responsabilidad la llevan ellos. Ya hemos hablado en este mismo espacio de la pastillita azul. Ahora, una ayudada con los lubricantes vaginales. Que sea un gozo y un disfrute y no padecer el momento íntimo cuando se llega sin ganas. Goce la intimidad bien lubricada y vivieron felices para siempre, gracias a El manual de la buena es­posa.