Todo lo que debes saber acerca de trasplante de hígado

La cantidad de personas que esperan un trasplante excede enormemente la cantidad disponible de hígados de donantes fallecidos. El trasplante de hígado de donante vivo es una alternativa ante esta realidad.

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Un trasplante de hígado es un procedimiento quirúrgico para extirpar el órgano que ya no funciona de forma adecuada (insuficiencia hepática) y reemplazarlo con uno saludable de un donante vivo o fallecido.

El hígado es el órgano interno más grande y realiza varias funciones críticas, entre ellas:

  • Elimina bacterias y toxinas de la sangre
  • Previene infecciones y regula respuestas inmunes
  • Procesa nutrientes, medicamentos y hormonas
  • Produce bilis, que ayuda al organismo a absorber grasas, colesterol y vitaminas solubles en grasa
  • Fabrica proteínas que intervienen en la coagulación sanguínea

Esta operación por lo general se reserva como una opción de tratamiento para personas que tienen complicaciones significativas debido a la enfermedad hepática crónica terminal. En casos poco usuales, puede producirse la insuficiencia repentina de un hígado previamente normal.

La cantidad de personas que esperan un trasplante excede enormemente la cantidad disponible de hígados de donantes fallecidos. Sin embargo, el hígado humano se regenera y vuelve a su tamaño normal poco después de la extirpación quirúrgica de una parte del órgano, lo cual permite que sea una alternativa a esperar que haya un órgano disponible proveniente de un donante fallecido.

Trasplante de hígado de donante vivo

Este procedimiento implica la colocación de una porción del hígado de un donante vivo en un receptor cuyo órgano ya no funciona de forma normal.

La parte restante del órgano del donante se regenera a sí misma y recupera su volumen y capacidad normales en un par de meses después de la cirugía. Mientras tanto, la parte trasplantada crece y restaura la función hepática normal en el receptor.

Por qué se debe hacer

Este ofrece una alternativa a tener que esperar un órgano proveniente de un donante fallecido. Tener un donante vivo de hígado también permite que el receptor evite las complicaciones de salud potenciales asociadas con la espera de un trasplante.

Los trasplantes de donantes vivos son más frecuentes en niños que en adultos debido a la escasez de órganos del tamaño adecuado del donante fallecido. La mayoría de los donantes son familiares o amigos cercanos a los candidatos.

Lo que usted puede esperar

Antes del procedimiento

Para ser considerado, el donante y el receptor deben someterse a una evaluación psicológica y de salud exhaustiva. Equipos de trasplante independientes cuidarán al donante y al receptor durante el proceso de evaluación y les explicarán de forma detallada los benéficos y riesgos potenciales del procedimiento.

Por ejemplo, aunque el procedimiento a menudo salva potencialmente la vida del receptor, donar una parte de ese órgano conlleva riesgos significativos para el donante. La compatibilidad del hígado del donante vivo con el receptor se basa en la edad, el grupo sanguíneo, el tamaño del órgano y otros factores.

Durante el procedimiento

El día de la operación, los cirujanos primero operan al donante para retirar la parte del hígado. Luego los cirujanos retiran el órgano enfermo, colocan la parte donada en el cuerpo del receptor y conectan los vasos sanguíneos y los conductos biliares.

La parte del hígado trasplantada en el cuerpo del receptor y la parte que quedó en el cuerpo del donante se regeneran rápidamente, y alcanzan un volumen y función hepática normales en un par de meses.

Las personas que reciben este procedimiento de un donante vivo frecuentemente tienen mejores tasas de supervivencia a corto plazo que aquellas que reciben el de un donante fallecido. Pero la comparación de los resultados a largo plazo es difícil pues quienes cuentan con un donante vivo por lo general tienen una espera más corta para el trasplante y no están tan enfermos como quienes reciben el hígado de un donante fallecido.

Por qué se realiza

El trasplante es una opción de tratamiento para personas con insuficiencia hepática cuya enfermedad no puede controlarse mediante tratamiento o para algunas personas con cáncer de hígado.

La insuficiencia hepática puede presentarse rápidamente o en un período más prolongado. La insuficiencia hepática que se presenta rápidamente, en cuestión de semanas, se denomina «insuficiencia hepática aguda» (insuficiencia hepática fulminante) y generalmente es el resultado de una lesión hepática inducida por medicamentos.

Aunque un trasplante de hígado puede tratar la insuficiencia hepática aguda, se utiliza con más frecuencia para tratar la insuficiencia hepática crónica. La insuficiencia hepática aparece lentamente durante meses y años.

La insuficiencia hepática crónica puede estar causada por diversas enfermedades. La causa más frecuente de insuficiencia hepática crónica es la formación de cicatrices en el hígado (cirrosis), un proceso en el que el tejido cicatricial reemplaza al tejido hepático normal y afecta la función del órgano. La cirrosis es el motivo más frecuentemente mencionado para un trasplante.

Algunas de las causas principales de la cirrosis que llevan a una insuficiencia hepática y este tipo de operación son:

  • Hepatitis B y C.
  • Enfermedad hepática alcohólica.
  • Enfermedad por hígado graso no alcohólico (esteatosis hepática no alcohólica).
  • Enfermedades genéticas (entre ellas, la hemocromatosis y la enfermedad de Wilson).
  • Enfermedades que afectan a los conductos biliares (los tubos que transportan la bilis desde el hígado), como cirrosis biliar primaria, colangitis esclerosante primaria y atresia biliar. La atresia biliar es el motivo más frecuente para este procedimiento en niños.

El trasplante también puede tratar ciertos tipos de cáncer que se originan en ese órgano (cáncer de hígado primario).

Riesgos

Complicaciones del procedimiento

La cirugía de trasplante conlleva un riesgo de complicaciones serias. Existen riesgos asociados con el procedimiento en sí así como con los medicamentos necesarios para prevenir el rechazo del órgano donado después del trasplante.

Los riesgos asociados con el procedimiento comprenden

  • Complicaciones del ducto biliar, como fugas del ducto biliar o reducción de los conductos biliares
  • Sangrado
  • Coágulos sanguíneos
  • Insuficiencia del órgano donado
  • Infección
  • Rechazo del órgano donado
  • Confusión mental o convulsiones

Las complicaciones a largo plazo también pueden comprender la reaparición de la enfermedad hepática en el hígado trasplantado.

Efectos secundarios de los medicamentos contra el rechazo

Después de un trasplante, tomarás medicamentos durante el resto de tu vida para evitar que tu cuerpo rechace el órgano donado. Estos medicamentos pueden provocar diversos efectos secundarios, entre ellos:

  • Debilitamiento de los huesos
  • Diabetes
  • Diarrea
  • Dolores de cabeza
  • Presión arterial alta
  • Nivel de colesterol alto

Dado que los medicamentos contra el rechazo funcionan mediante la supresión del sistema inmunitario, también aumentan el riesgo de que tengas infecciones. El médico puede darte medicamentos que te ayuden a combatir infecciones.

Con información de Mayo Clinic.