Le ve poco corazón

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POZA RICA, VERACRUZ.– Los veracruzanos se saltan de la pasión a la devoción que le tienen a su paisano “choco-jarocho”, Andrés Manuel López Obrador. Sólo así se puede comprender tantas horas de espera bajo un candente sol que raya los 40 grados en la plaza principal de esta otrora ‘capital del petróleo’, donde reina el abandono y la dejadez.

Eso es lo que menos le importa a la gente. Ellos estallan en júbilo cuando AMLO aparece en la entrada. Ya lo espera en la plaza cívica ‘18 de Marzo’ un mariachi que le canta Cielito lindo.

Una viejecita le entrega un ramo de flores, un grupo de petroleros le regala un casco protector de Pemex “para sentirlo una parte de nosotros”. Y entre el público hay muchos trabajadores petroleros jubilados y activos.

La entrada triunfal de Obrador hacia el templete dura unos 20 minutos. Un tramo de unos 300 metros donde estallan todo tipo de pasiones. Una señora le pone un escapulario en el cuello. Otra le pide que le autografíe un libro. Él besa, saluda, abraza, se toma la selfie. Luce muy feliz y lo que le sigue.

Viene de Papantla donde le fue “requetebién”. En la tierra de la vainilla le entregaron todo tipo de obsequios. Un grupo de lugareñas le hacen una “limpia”, lo ramean y le ponen sendos collares de flores blancas, tiran confeti a su llegada y los famosos “voladores de Papantla” ejecutan una de sus magistrales danzas-piruetas.

En Poza Rica, AMLO le manda un “recado” al segundo hombre más rico de México, Germán Larrea, el magnate dueño del Grupo México, dueño también de la triste y famosa mina coahuilense Pasta de Conchos, donde en febrero de 2006 quedaron sepultados 65 trabajadores.

Obrador expuso que Larrea está inyectando miedo a los trabajadores al mandarle una carta donde les pide no votar por los candidatos de Morena y le exigió que detenga esta campaña en su contra.

Reveló que en los días del derrumbe se encontró con el empresario y que le pidió en la casa de Fernando Sendero: “Germán saca los cuerpos y entrega los cuerpos a los familiares”.

Explicó que el empresario no le hizo caso y no hizo nada por los muertos y sus familias “porque tiene mucho dinero, pero poco corazón, poco humanismo”.