Intimidad del Peje

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Columna: LA MADRE DE TODAS LAS ELECCIONES

Por: ISABEL ARVIDE / @isabelarvide

 

La entrevista que hizo Javier Alatorre a López Obrador, y a su esposa Beatriz, terminó con todo lo que ha dicho de su situación patrimonial. Mostró a una pareja clase media, en una casa pequeña y austera, donde no hay un objeto de lujo. López Obrador fue jefe de Gobierno de la Ciudad de México, una posición de poder donde es muy fácil enriquecerse. Por el contrario, su casa parece el patrimonio de cualquier director de área, que la ha pagado en abonos.

Lo interesante, de mucho que ahí se exhibió, es la cotidianidad de la pareja. La cocina como cualquier otra donde el refrigerador tiene adornos, la cafetera, la licuadora en su sitio. Un jardín micrométrico que parece más bien japonés, donde difícilmente puede coincidir la familia junta.

El dinero como el amor no se pueden esconder. ¿Qué pasará con la casa de José Antonio Meade o con la de Ricardo Anaya? ¿Llegará Javier Alatorre, como hizo con Andrés Manuel, hasta la cocina? ¿O lo hará a sus clósets llenos de ropa de diseñador?

Porque los ocho trajes que, literalmente, le contó a López Obrador colgados en su armario son un récord difícil de igualar. Con el agregado de que, según sus palabras, varios de estos fueron comprados cuando era jefe de Gobierno… o sea tienen su antigüedad.

¿Se puede decir que AMLO vive mal? Tampoco. En todos los ámbitos de su casa se observa el buen gusto, la armonía, la limpieza, el orden que tienen que ser responsabilidad de su esposa, incluidas las orquídeas en la sala.

¿Se puede vivir en una decorosa medianía? Lo demuestra la visita de la televisión a la casa de López Obrador. ¿Significa esto una razón para votar a favor del tabasqueño? Diría que la exhibición de otra casa, apodada “la casa blanca”, en la revista Hola, provocó el escándalo que más daño le ha hecho a la imagen del presidente Peña Nieto. Que no han podido borrar con el gasto de miles de millones de pesos.