La Bondojito sí existe…

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Armando Ramirez

AUNQUE LAS AUTORIDADES SE ENCARGUEN DE DESAPARECERLA EL BARRIO SEGUIRÁ EXISTIENDO

Recorriendo la CDMX se lleva unos susrtotes, qué creen, la Bondojito no existe, llegué al mercado de la Bondojito, en la esquina de norte 72 y Henry Ford y los vecinos me dijeron que ya se enterraron que no son de la Bondojito, que el mercado Bondojito pertenece a la colonia Ampliación Emiliano Zapata, igual las tortas Bondojito y están encabritados, creyendo que estaban en la Bondojito le puso el nombre del barrio a sus tortas, pero resulta que no son de la Bondojito sino de la Ampliación Emiliano Zapata.

Pero como dicen, la Bondojito, aunque las autoridades se encarguen de desaparecerla, el barrio seguirá existiendo.

Y los vecinos me desengañaron, resulta que años viví creyendo que Rubén Olivares, el gran Púas, era de la Bondojito, pero dicen que no, es de la colonia Tablas de san Agustín, que la vecindad del “Quinto patio”, donde creció el gran Rubén, pertenece a la colonia Tablas de san Agustín.

Me contaron que la palabra Bondojito es de origen otomí: “bondo”, que quiere decir “nopal pelón” y que el diminutivo es Bondojito, “nopal peloncito”. Y por prueba dicen que el icono del Metro Bondojito es un Bondo. Uy uy uuuy.

Me fui a la calle de Victoria y Norte 70, con razón los padres querendones del nororiente de la ciudad ya no van al mercado de Sonora o la Merced para comprar sus piñatas, juguetes baratos y dulces para las fiestas de sus chilpayates.

Es una alegría ver la calle de Victoria con sus tiendas de piñatas, dulces, juguetes. Nos cuentan que hace treinta años a un señor se le ocurrió poner un changarro y vender bolsas de dulces de una fá- brica que los producen por ahí cerca. Y tuvo tanto éxito que luego otro señor se puso las pilas y puso otro changarro pero con el agregado de vender también piñatas y al paso del tiempo también se pusieron a vender en esas tiendas juguetes de plástico y los vasitos y los gorro hasta ser lo que es hoy esta zona en los límites de la Bondojito y la Aragón Inguarán, ora si dijeron, qué tanto es tantito.