Haz caso a tu intuición con el corazón en dos

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¿Te has encontrado alguna vez en la disyuntiva de tener que elegir entre dos personas que amas? puede ser más difícil de lo que crees

Tu cuerpo es sabio, y querer pasarlo todo por el filtro de la razón puede hacer que pierdas de vista lo que deseas verdaderamente, lo que te hace feliz, y te guíes por lo que deberías o crees que tienes que hacer.

Finalmente, aunque uno encaje más con tus necesidades básicas o tu idea del amor o la pareja, se decide con el corazón, escuchando nuestras emociones y sensaciones. No menosprecies tu intuición. A veces esperamos que alguien decida por nosotros, preguntamos a las amistades más cercanas o pedimos mentalmente, o a gritos, ¡por favor, necesito una señal que me ayude a decidir! Uno te gusta y el otro también, y quizá son tan diferentes que nos queremos quedar con los dos. Es una teoría del complemento, uno para unas cosas y el otro para otras. Te dejo unas estrategias para facilitarte la ardua tarea de elegir, antes de que reste felicidad.

Apuesta por la soltería 

Sencillamente para disfrutarla o porque tener que elegir te estresa demasiado ya, y quizá tomar distancia te ayude a aclararte. En ocasiones buscamos cualidades en la pareja que nos sirven de tirita para sanar nuestras carencias. Son aquellas que realmente necesitamos trabajarnos nosotros, pero que al descubrirlas en alguien sentimos esa mágica atracción, protección o salvación. Pero ésto no genera relaciones muy sanas, pues vas a exigir esa seguridad, habilidad o protección a la pareja, y se va a convertir en una relación dependiente. La clave no es lo que elegimos sino desde dónde lo elegimos.

Tener toda la información

Si estás esperando que ésto suceda para poder decidir, olvídate. Nunca obtendrás el 100% de información ni de seguridad. Lo primero es aceptar lo que se va a perder, porque con cada elección algo se pierde. Lo que no eliges, lógicamente. De esta manera aumentarás tu capacidad de frustración y aunque perder no guste, no tenemos por qué frustrarnos por ello.

No elijas 

Así como lo lees: no elijas. Puedes probar con uno y si no funciona checa con el otro, si no se ha ido ya el que esperaba. No te juzgues ni te culpes, la vida es así. También podrías hacerlos simultáneos sin comprometerte con ninguno. Te pueden juzgar sí, pero no te juzgues tú. También puedes buscar otras opciones.

Lista de deseos

Es fundamental que te aclares tú primero y tengas claro qué cualidades deseas realmente que tenga tu futura pareja. Y también qué nivel de sorpresa estás dispuesto a asumir. Marca los mínimos para establecer un criterio de selección objetivo. Descubre cuáles tiene ya de serie y te encantan.

Escucha tu corazón

Aunque suene cursi, escuchar nuestro cuerpo y emociones es lo que más nos va a ayudar. Piensa en una de las opciones e imagínate con él o ella como pareja, ¿qué sientes?, ¿qué emociones aparecen?, esa posibilidad, ¿te genera bienestar o malestar? , ¿qué ocurre con tu cuerpo?, ¿se tensa o se relaja?. Prueba a beber agua y ver si te cuesta tragar o no, parece poco fiable pero funciona bastante bien. Y repite el mismo ejercicio con la otra opción. Si con uno te encuentras bien, o mejor, y tu cuerpo se relaja y te genera sensaciones placenteras más uno que el otro, tenlo muy en cuenta a la hora de decantarte por alguno.