Boda real contra viento y marea

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Raquel Bigorra

Vaya que soñamos desde pequeñas en casarnos con un príncipe azul. La actriz norteamericana Meghan Markle, cumplirá su sueño y le dará el sí al príncipe Harry de Inglaterra.

Afroamericana, hija de padres divorciados y con unos medio hermanos que andan de lengua suelta dando declaraciones en su contra a diestra y siniestra. Usted pensaría que tantas diferencias harían imposible un amor. Pero no, esta pareja muestra que para el amor no hay barreras. Y así debe ser cuando decidimos tomar de la mano a nuestra pareja. No hay que permitir que nadie nos trunque la felicidad, ni la propia familia.

Hace 5 meses anunciaron su compromiso. Este sábado al mediodía, se llevará a cabo el enlace. Muchísimos medios de comunicación cubrirán el evento. En vivo se transmitirá la boda a medio mundo. Y es que todo lo que tiene que ver con la monarquía británica da mucho rating. A la gente le fascina como viven, sus costumbres y celebraciones.

La novia ha tenido que renunciar a sus redes sociales y aplicar para obtener la ciudadanía británica. Ha tenido también que tragar en seco con las declaraciones de sus medios hermanos y quedarse callada cuando su padre vendió unas imágenes e información a los paparazzis.

Según su medio hermano, “Megan es una presuntuosa superficial que se burlara de ti y de tu familia”, le dijo al príncipe mediante comunicado.

El padre no asistirá a la boda y gracias a Dios, porque ya me imagino el show que hubiese sido capaz de hacer en medio de la ceremonia.

Por si fuera poco, la hermana ya escribe un libro donde asegura revelará la verdadera personalidad de la exactriz de la serie Suites.

Asegura que Megan es una trepadora. Hijole, está cañón. Si a un mortal no afectaría que la familia anduviera haciendo esos numeritos, ahora imagínese cuando se hace público el escándalo.

Piense en la cara de la Reina leyendo los diarios. Pero nada que en esta vida no se pueda superar. Esta historia nos inspira a defender nuestro amor, a decidir ser felices a pesar de los contratiempos. A veces algunos miembros de la propia familia nos dan más problemas que alegrías, pero no por ellos debemos quitarnos el derecho a ser felices.

Bien por esta pareja de tórtolos quienes se conocieron en una cita a ciegas. Dejaron los prejuicios a un lado y permitieron que cupido hiciera su trabajo.

Las campanas de la capilla de San George volverán a repicar contra viento y marea y vivieron felices para siempre gracias a El manual de la buena esposa.