Una campaña y dos Claudias

38

Ian Soriano

Claudia Sheinbaum Pardo saltó de las aulas de la educación pública a los territorios más chilangamente reconocidos (como Tepito), pasando por las plazas públicas más célebres (la Santo Domingo), los quioscos y deportivos de la Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc, Benito Juárez; el folclor, la tradición y los cerros aún verdes de Xochimilco, Tláhuac, Milpa Alta; los rumbos fresas y pintorescos de Coyoacán y Tlalpan; las escalinatas con pinta de favelas o torres de Babel en la Álvaro Obregón, Cuajimalpa, Magdalena Contreras; hasta llegar a los más recónditos y aberrantes paisajes de un urbanismo en donde la basura, el abandono, la drogadicción y la pobreza los transmiten por la mirada los habitantes de Iztapalapa, Iztacalco, Venustiano Carranza, Azcapotzalco, de la gris GAM.

Pero, como dice la candidata a Jefa de Gobierno de la coalición Juntos Haremos Historia, el objetivo es recuperar la esperanza junto con la innovación, para poder gobernar una Ciudad en la que reinan las desigualdades y la corrupción.

En sus más de 170 eventos (mítines, recorridos territoriales, reuniones) realizados en lo que va del periodo de campaña, la doctora ha liberado a sus dos Claudias. Una es la que sobre del templete deja salir la promesa, el grito político de “¡no a la compra y venta del voto!”, la que a veces ha sentido el rigor del reclamo ciudadano harto de la inseguridad, la falta de agua. Esta Claudia es la política, de autoridad, que escucha pero después responde con voz firme, casi siempre con un compromiso de darle seguimiento a la reclamación.

En el juego de piernas, propio de un sparring que se mide con sus electores, a la doctora le ha tocado sentirse parte de las historias y carencias de señoras que se le cuelgan del cuello, de los señores que le roban abrazos de oso, millennials que solo le dicen “Claudia, una selfie” y peticiones, solicitudes, quejas por construcciones irregulares, ayuda para damnificados, empleo y también algunos que cara a cara le exigen que cumpla todo lo que explica en sus asambleas informativas.

La otra Claudia es la sonriente, la de alma de estudiante, la que deja que un grupo de niñas le avienten confeti y de las manos las lleva en su caminata por las calles. Esta Claudia pisa el lodo, el excremento, se sube a la moto, al tractor, a la bici, al toldo del Aveo en el que se transporta para firmar un autógrafo. También recibe flores con ademán de mujer conmovida; limpia algunas lágrimas de niñas o ancianos sentimentales…

A 46 días de la elección, Sheinbaum se presentará este miércoles al segundo debate entre los aspirantes a gobernar la Ciudad de México, con una ventaja en las encuestas de entre 15 y 20 puntos a su favor.

FRASES

“¡no a la compra y venta del voto!”

Mayor insistencia de Claudia, la candidata de Juntos haremos historia

“¡Claudia, una selfie!”

Lo que más le piden sus seguidores