Eran fantasías las noches de la Obrera

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UNO DE LOS BARRIOS HISTÓRICOS DONDE LA MAYORÍA DE LAS PERSONAS TRABAJAN DE NOCHE.

UNO DE LOS EDIFICIOS con historia es el que está en la esquina de 5 de febrero, Tlaxcoaque y diagonal 20 de noviembre, es el Hospital Nacional de Homeopatía, fundado en el gobierno de Porfirio Díaz, y por qué creen que el gobierno les dio apoyo.

Cuentan que doña Carmen Romero Rubio, esposa de don Porfirio, era afecta a la medicina homeopática y Díaz tenía un problema en una pierna, los doctores que lo atendían no pudieron sanarlo, entonces don Porfirio acudió a un doctor en homeopatía y sanó su pierna. Díaz, generoso, donó a esta institución los terrenos donde se ubica el hospital, en los límites de la colonia Obrera con la colonia Centro, hasta la fecha ahí se encuentra, en la esquina de 5 de febrero y Tlaxcoaque.

Otro edificio que estuvo desde el crecimiento de la colonia, a principios del siglo XX, fue la iglesia de San José de los obreros, se encuentra en la calle de Fernando Ramírez, fue historiador en el siglo XIX. La iglesia al principio se construyó de manera endeble, sólo con el tiempo ha llegado a ser la iglesia a la cual la gente que trabaja de noche va en el día a dar gracias al Creador. Los nombres de las calles del barrio son de escritores y poetas, intelectuales, como Manuel Payno, autor de Los bandidos de río frío, Lucas Alamán, historiador, Gutiérrez Nájera, poeta, Ángel de Campo, cronista, se paseaba por las calles populares de la ciudad para narrar lo que veía.

La calles recibieron esos nombres porque al no pegar el nombre de Escandón, pensaron, que le iría bien, “colonia de los Intelectuales”, pero terminó siendo la colonia Obrera, porque en efecto fue colonizada por obreros. En el barrio vive muchas gente que trabajaba de noche, recuerdan esos viejos tiempos cuando al cabaret Barba Azul lo acompañaban en la vida nocturna muchos más, donde la mujeres que trabajaban de noche se ganaban la vida bailando y acompañando a los hombres solos, los músicos iban hueseando de cabaret en cabaret o en el salón Colonia, “el cocoliso”, memorable templo del danzón, a donde el rey del timbal Consejo Valente, mejor conocido como Acerina, partía el pastel, en esa pista, a lado de Miguel Ángel Sarralde o Carlos Campos, y no por nada pero ahí está la explicación de la cantidad de hotel que todavía sobreviven en la Obrera… digo que tanto es tantito.