¿Cuántos más?

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DE FRENTE Y DE PERFIL
Por Ramón Zurita Sahagún

¿A los cuántos muertos relacionados con la política se detendrá el baño de sangre de esta elección? Por lo pronto se tiene un conteo de noventa decesos provocados por manos criminales desde que inició el periodo electoral el pasado mes de septiembre.

Estas muertes se inscriben dentro de los dos años más sangrientos en México, fuera de las etapas revolucionarias.

Son muchos las muertas de personajes vinculados a un cargo público o partidista y lo peor de todo es que en su gran mayoría son crímenes sin aclarar, donde solamente se dice que se investigará hasta sus últimas consecuencias.

Esta última frase es la más recurrente en el México de hoy, donde la impunidad priva en la comisión de todo tipo de delitos.

Guerrero, Michoacán y el Estado de México tienen el ingrato honor de ser las entidades en que más asesinatos políticos ocurren.No es de este proceso electoral, ya que en anteriores el fenómeno se ha producido, con resultados similares a los actuales.

Asesinados, secuestrados, desaparecidos, vejados y feminicidios se cometen por miles anualmente, sin grandes resultados en las investigaciones, si es que estas se realizan.

Sin embargo, en los distintos casos los métodos de investigación no dan datos reales sobre los responsables de esos delitos.

Casi siempre se responsabiliza al crimen organizado, a los distintos cárteles que operan en el país, como una salida fácil.

Los pobres resultados ofrecidos hacen que los ciudadanos desconfíen de las autoridades y hasta muestren indiferencia por la frecuencia con que suceden. En el caso de los crímenes políticos recientes se trata de candidatos a alcaldes, diputados locales y regidores, principalmente, que, tal vez, no levantan gran interés de las autoridades federales por resolverlos.