Pejemanía en Veracruz

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TANTOYUCA, VERACRUZ.- A la entrada del parque abarrotado por miles y miles de asistentes lo esperaban tres mujeres con un sahumerio color verde, que suelta humo con olor intenso a copal. Traen un ramo de cogollo de limón, una vela larga color naranja y un frasco de hierbas curadas, como las que utilizan en Tabasco para ensalmar a los niños cuando tienen caliente la cabeza.

Le entregan a Obrador un morral de henequén detallado con flores y le enjaretan al cuello un collar de flores blancas y rojas.

AMLO, solícito, se deja “ramear” y la mujer que enciende la vela, se la entrega y ora por el tabasqueño. Le da también el ramo de hierbas. Obrador sostiene ambas cosas con la mano derecha, cierra los ojos y baja la cabeza. La mujer dice una oración y le lanza bendiciones. Amorosa toma el frasco con el menjurje, se humedece las manos y pone una sobre la cabeza del candidato.

La curandera de cabello corto, teñido de oscuro y media docena de collares de todos los colores en el cuello, usa vestimenta autóctona huasteca igual que sus otras dos acompañantes: faldona larga, roja, con detalles en cinta de colores y blusa blanca con enormes flores verdes y rojas bordadas.

Al tabasqueño ya no sólo lo siguen mujeres mayores a las que les hizo justicia con la pensión universal, los campesinos, los pescadores, los maestros, los petroleros, sino muchísimos jóvenes, muchos universitarios, muchas jovencitas que parece que van a ver a una estrella de rock. Esa es la constante en las asambleas públicas.

Pero la tarde de la gira la corona Obrador con el mitin multitudinarios en Tuxpan. El boulevard Jesús Reyes Heroles está a reventar.

La tarde es emotiva para el tabasqueño. Primero presume su vena veracruzana a petición de un candidato. “Yo soy Choco-Jarocho. Mi madre nació en Frontera, Tabasco y mi padre en la Cuenca del Papaloapan, así que van a tener otro presidente veracruzano”.

Un momento desgarrador y emotivo es cuando AMLO evoca a su madre fallecida (Doña Manuelita) y a su anterior esposa (Rocío Beltrán) y a todas las madrecitas desaparecidas. “Para todas ellas como dijo Juan Gabriel, mi amor eterno”.