Mamacitas del ring

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-Las Amazonas se dan tiempo para batallar arriba del cuadrilátero y atender a sus hijos.

 

Salvador Trejo

Ambas son rudísimas y pareciera que su carácter recio que hacen explotar frecuentemente contra sus rivales arriba de los encordados no les permitiría llevar a buen puerto su faceta como madres de familia, pero resulta todo lo contrario pues Dalys y Seductora, son unas madres bien padres que han sabido llevar a su hijos por el camino del bien.

“Yo creo que soy una mamá como cualquiera, la única diferencia es que lucho, pero creo que todas las mujeres somos luchadoras porque tienes que atender a tus hijos, tu hogar, tu casa; en el caso mío no se me complica atender a mis hijas porque siempre desde niñas han andado conmigo y su papá (Negro Casas). Tratamos de estar siempre unidos y juntos, por lo que este 10 de mayo lo vamos a festejar como cualquier familia”, señaló la caribeña.

Dalys recordó que se convirtió en madre muy joven, sin embargo, con ninguna de sus tres hijas se perdió ninguna faceta de su niñez y adolescencia, pues siempre estuvo al pendiente de ellas y precisamente por ellas se convirtió en luchadora. “Yo las traje a la Arena México a entrenar lucha libre y al final la que se quedó luchando fuí yo, por lo que mis hijas se quedaron sorprendidas porque terminé siendo luchadora, pero siempre hubo apoyo familiar, ya tengo 25 años de casada y aunque siempre hay problemas, diferencias y discusiones, siempre tratamos de arreglarlo en familia.

Por su parte Seductora aseguró que fue muy difícil al principio combinar su faceta de madre con la de luchadora, pues prácticamente tenía que partirse en cachitos. “Me tenía que multiplicar todo el tiempo porque había que entrenar, ir a luchar y todavia atender a mis hijos que estaban en la preparatoria, secundaria y la guardería, inclusive me tuve que retirar como 9 años para cumplir mi papel de mamá y luego regresé. Así fue mucho tiempo, hasta que mis hijas se fueron casando y ahorita nomás me quedé con mi hijo de 12 años y ya es un poco más relajado, pero de cualquier manera mis hijas me ayudan a atenderlo cuando yo salgo a luchar fuera, me la llevo un poco más tranquilo, pero ahí vienen mis nietas”, afirmó.

Recordó con nostalgia que debido a su profesión muchas veces tuvo que dejar de asistir a festivales del Día de la Madre en los que bailaban sus hijos, pero afortunadamente ellos lo entendieron y ahora trata de ponerle más atención a su hijo, quien es muy aficionado a la lucha y le gustaría que siguiera sus pasos.

“Él está al tanto de todo en la lucha libre y le gusta mucho, pero antes de que practicara este deporte me gustaría que estudiara, yo lo apoyaría con mucho gusto porque yo no tuve apoyo cuando comencé y lo hacía a escondidas, pero primero que adquiera una profesión. Lo mismo pasa con mis nietas que están muy chiquitas pero ya quieren ser luchadoras porque ven a su abuela luchar”, señaló.