Herida inmortal

EN UNA NOCHE POR DEMÁS DESASTROSA, EL AMÉRICA ES GOLEADO POR UNOS GUERREROS QUE PUDIERON METER CUATRO MÁS, SI NO ES POR MARCHESÍN

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Torreón, Coahuila.– Un América deambulando, fuera de sí, y entregado totalmente ante el poderío del Santos Laguna, fue acorde con una de las noches más tristes del milloneta.

Al final, y porque Agustín Marchesín, después de titubear en los dos primeros goles, afiló el rostro y salvó al menos cuatro claras, los de La Laguna sólo firmaron un 4-1 que de cualquier manera parece liquidar su llave de Semifinales.

Con nula respuesta, y ante otro portero igual de agrandado como Jonathan Orozco, luego de también jugarle al errático, parece que muy pronto el citadino dejó en el aire aquello de “juntos por la 13”.

SENTENCIA

Después de cuatro jugadas a balón parado, el saldo fue un cabezazo de Bruno Valdez que salió desviado, cuando parecía encontrarse en una situación inmejorable para marcar el primero.

A cambio, cuando las Águilas parecían dominadoras del duelo, como dicen por ahí, para que la cuña apriete, Osvaldo Martínez, quien precisamente llegó de Coapa a La Comarca, empalmó el balón y lo mandó a guardar por el centro, Marchesín se quedó corto en su lance.

Parecía más cerca el segundo del local, pero entonces fue el otro portero, Jonathan, quien falló; midió mal bola y ésta cayó a los pies de Cecilio Domínguez, quien sólo tuvo que empalmar al fondo.

Para ese momento el juego ya era de ida y vuelta, con dos equipos buscando el arco contrario, y en una acción de muchos riñones, Brian Lozano, después de ganar el esférico, lo cedió a Julio Furch; éste, sin pensársela mucho, volvió a clarear a Marche, quien ahora sólo atinó a echarle mucha vista al disparo. Era el minuto 37 cuando cayó el 2-1.

Y ya en la agonía, en una situación que los antis dirán que fue rigorista, el árbitro marcó penalti a favor del cuadro capitalino, y éste dejó ir la opción. Jérémy Ménez, quien denotaba mucho nerviosismo, lanzó a la ubicación de Jona, quien lavó su error. Después el meta aguilucho, en gran lance, también contrastó sus dos pifias.

DOS MÁS

Dicen que el futbol es de momentos, y esto fue auténtico cuando Orozco mantuvo la etiqueta de héroe. El guardameta de los albiverdes se quedó estoico, y con una mano desvió el cabezazo de Oribe Peralta, quien sigue sin encontrar el marco contrario.

Las Águilas reanudaron conectadas, incisivas, con ganas de recuperar la pena máxima perdida; sin embargo, Bruno, de actuación triste y para el olvido, atacó mal la bola y la dejó a merced otra vez de Furch, quien ante la pasividad en la marca de Edson Álvarez, se acomodó, y con tranquilidad definió esquinado.

Para alargar la pesadilla, en otra desatención de la zaga, el recién ingresado Edwuin Stiven Cetre Angulo, hizo el cuarto, y Agustín Marchesín evitó que el desastre fuera mayor, con otro par de grandes intervenciones, aunque hoy el América está herido de muerte.