Madrazos en el estreno de Jorge Salinas

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Daniel Bisogno

Criaturas infernales les saludo desde este plácido calor de algún rincón del averno, para aventarles a calzón quitado y sin nívea, todo lo que pasa en el mentado mundo farandulero y cómo el buen juez por su casa empieza. Les platico que tuvimos que irnos a transmitir Ventaneando, a la feria de San Marcos y al cliente se le ocurrió que fuese precisamente en viernes, imaginen ustedes el pego cuando yo tengo función de A oscuras me da risa y todavía no tenía un suplente listo, habíamos apalabrado ya a Jorge Salinas, quien ya estaba empezando a ensayar mi papel para algunas plazas de la República a donde yo no alcanzo a llegar y necesitábamos a alguien con nombre y trayectoria para darle al público lo que se merece, así que de inmediato se pensó en el, solo que se tenía planeado que estrenara hasta el 15 de mayo en gira, pero se tuvo que adelantar todo y estrenar el viernes pasado porque yo no alcanzaba a llegar a dar las funciones de ese día y como un verdadero profesional, como un primer actor, se la rifó y en 4 días se la aprendió y lo hizo maravillosamente, pero aunado a esto también nos quedamos sin Wendy Braga, que sin dar siete días como se hace desde siempre en el teatro, decidió irse que porque tenía telenovela, donde sale de árbol 4. El caso es que para no seguir haciendo corajes, les digo que dejó la obra pero bendito sea el eterno rey de las tinieblas, apareció una colombiana bellísima que Ariel Miramontes recomendó, que se llama Diana Motta, ¡un ángel público querido! Hasta miedo me dio decir la palabra, no me vayan a oír por estos lares infernales, con una carita, una boquita, unas nalg… Perdón… Una forma de ser, pero sobre todo también con una disposición, entrega y profesionalismo ¡que también se aprendió el personaje en 4 días! ¡Hágame el favor! Lo que a nosotros nos costó dos meses de chinga, ¡Jorge y la niña lo lograron en cuatro días y así estrenaron! Dice la gente a los que estrenan en teatro, mucha mierda o rómpete una pierna, y mi Diana por poco nos la cumple, pues en pleno escenario se cayó desde la barra de puritita jeta contra el piso, hasta tuvieron que llegar los paramédicos, afortunadamente no le pasó nada más que el madrazo. Claro está que le cedí mi camerino a Jorge Salinas, quien estuvo acompañado de su flamante esposa Elizabeth Álvarez, dejé todo ahí, hasta mi pomo, por si Salinas necesitaba de un traguito para darse valor, pero creo que no fue necesario, el caso es que ya sábado y domingo me tocó a mí dar función con la colombiana y lo hizo espléndidamente, y ya le tocará estar dando función esta semana, desde el jueves que es función especial del Día de las madres y hasta el domingo. Moraleja.- No sé si hice bien en dejar mi camerino que nadie desdeña, pues me andan faltando dos lipsticks, pestañas postizas y una tanga brasileña. He dicho.