Amor y paz a empresarios

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ESCOBEDO, NUEVO LEÓN.– En San Nicolás de Los Garza un hombre y una mujer lo esperaban ansiosos. Cuando llegó a la explanada municipal lo abordaron y la mujer le entregó un ramo de rosas rojas y el hombre en un arrebato de euforia lo abrazó y le zampó tremendo beso en la mejilla.

En Escobedo una viejecita que lo esperaba tras las vallas cuando pasó a su lado, lo abrazó y le gritó conmovida: ¡Que Dios te bendiga hijo, cuídate! La oración fue secundada por otro grupo que con la mano al aire le hicieron la señal de la cruz.

La gira de ayer domingo fue un poco difícil por el tremendo sol que cayó sobre el territorio neolonés luego de una noche de fuerte lluvia. El calor al medio día era infernal, cercano a los 40 grados del trópico, pero aun así prevaleció el otro, el calor humano y cariño de los neoloneses por el tabasqueño.

En el municipio de Guadalupe, primer punto de la gira, el candidato presidencial de la coalición Juntos haremos historia sacó su pañuelo blanco y lo ondeó al aire. AMLO ofreció amor y paz a los empresarios.

Rememorando su infancia en Macuspana les dijo como lo hacía en la primaria: ¡yo zafo! “Nada de pleitos con los empresarios. Amor y paz. Tengo muy buena relación con ellos, mi abuelo en Macuspana era comerciante y les tengo mucho afecto, tengo muy buena relación con la Iniciativa Privada”, remarcó.

Y ahí, en la plaza pública le hizo un gran reconocimiento al empresario Alfonso Romo. “Es un hombre con emoción social y gran ser humano que nos ha ayudado mucho en la relación con los empresarios”.

¡Es casi mi hermano; es mi hermano!, soltó emocionado con Romo a su lado y a quien le alzó la mano. AMLO acusó que la “mafia del poder” le ha lanzado una andanada de ataques a Romo, por eso en San Nicolás de los Garza aprovechó para arroparlo y preguntar a la muchedumbre ¿vamos a dejar solo a Alfonso? ¡Nooooo!, exclamaron. Y al unísono encabezados por el propio AMLO, las miles de gargantas corearon el ¡No está solo! ¡No está solo! ¡No está solo!

En Escobedo, cuando llegó a la plaza, dos hombres se desgañitaban gritando a todo pulmón: ¡Paisano! ¡Viva Tabascooo! ¡Viva Paraísooo!