Debate lo catapulta

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NICOLÁS ROMERO, EDOMEX.- Andres Manuel López Obrador nunca pierde la ocasión para echarse un chascarrillo tabasqueño, y más si es contra sus contrincantes. Sabe que esa va a ser la nota del día y es “oro molido” para sus seguidores que no paran de reír y festinar la frase.

“A Meade lo empinaron sus asesores, anda muy nervioso”, suelta Obrador, y enseguida estallan las mentadas y rechiflas contra el candidato presidencial del PRI.

En este primer punto, el tabasqueño lanza una alerta al priísta: “Te quieren sacrificar, mucho ojo; la mafia del poder quiere que te hagas a un lado para que apoyes a Anaya”.

Después lanza el dardo: “Pobre Meade, lo tienen sometido a fuertes presiones y ahora ya ni siquiera va a tener departamento”, expresa con su sarcasmo tropical que lo caracteriza.

Nicolás Romero, un extenso municipio de unos 500 mil habitantes –la cuarta parte de la población de Tabasco–, fue el primer punto de la gira de ayer que concluyó por la tarde noche en Atizapán, antes de partir de nuevo hoy miércoles hacia el norte (Durango, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León).

Un hombre que anda a pie con una enorme mochila en la espalda –que no es más que una bocina–, trae tocando a todo volumen una trova pegajosa:

“Voy a pregonar la historia de un patriota que nació, en Tepetitán, Tabasco de apellido Obrador. Es Morena su estandarte, por tenacidad no para, se enfrentará a los corruptos como lo hizo el Che Guevara”.

Del otro lado de la plaza atiborrada de lugareños, donde aún se puede observar aún muchos con rasgos otomiés, Obrador sigue en su arenga.

“Vamos muy arriba. Estamos creciendo después del debate y podemos llegar al 70 por ciento de las preferencias”, presume de nuevo.

Después, al conocerse la terrible noticia que tiene conmocionado a México, sobre el asesinato de los tres estudiantes de cine de Jalisco, cuyos cuerpos fueron “cocinados” en ácido por los sicarios, según confesión de uno de los asesinos, López Obrador dijo: “se tiene que acabar con este horror que vive el país”.